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La Habana y Santiago, dos modelos de ocio distinto

Radio Bemba

miércoles 05 de agosto de 2015, 01:00h
Mientras la noche habanera comienza a cobrar de nuevo renombre como el punto más caliente de las noches latinoamericanas, con la atracción de capitales internacionales que ya huelen el negocio, la segunda ciudad del país se sitúa como referente cultural de la Isla.
Mientras la noche habanera comienza a cobrar de nuevo renombre como el punto más caliente de las noches latinoamericanas, con la atracción de inversores internacionales hasta ahora alejados de la Isla que ya huelen el negocio, la segunda ciudad del país se sitúa como referente cultural de la Isla.



Buena prueba de ello ha sido la séptima edición de la competición de coctelería conocida como “El Rey del Daiquirí” celebrada por el famoso restaurante Floridita de La Habana, cuya gran novedad este año es que aspiraba a llegar al ámbito internacional. Y se podría decir que consiguió su objetivo ya que, al menos, tuvo repercusión en los principales medios de Miami.



El evento contó con la participación de reconocidos profesionales de la especialidad de Argentina, Estados Unidos, México y Puerto Rico. Y, cómo no, también de Cuba. Además, según informó el director del Floridita, Ariel Blanco Rodrigo, el evento, celebrado el 23 de julio, sirvió para celebrar el aniversario 198 de este reconocido bar restaurante, ubicado en el casco histórico de la capital cubana.



Esta edición también se prolongó más allá de lo habitual y llegó hasta el 24 de julio durante el cual los “bartenders” extranjeros impartieron clases magistrales sobre las nuevas tendencias de la cantina y la coctelería en sus respectivas naciones.



Mientras tanto, el reconocido y ya veterano cantante salvadoreño Álvaro Torres ofreció dos conciertos que completaron el aforo del amplio anfiteatro Mariana Grajales de Santiago de Cuba, en pleno ajetreo por el aniversario 500 de la ciudad. A su llegada a la segunda ciudad en importancia del país, el artista expresó su satisfacción por estar en una ciudad tan musical y los deseos de que el público le acogiese con su entusiasmo característico.



Unas expectativas que se vieron cumplidas cuando los santiagueros corearon una tras otra sus melosas canciones que siempre hablan de amor y desamor, y que según el propio Torres, parten de hechos de la vida real y algunas de sus experiencias personales.



Álvaro Torres aseguró que en los inicios de su carrera la música cubana fue decisiva en su formación artística. De hecho, dijo sentirse en la isla como en casa gracias a las similitudes entre los dos países, que están, en su opinión, por encima de la distancia geográfica. Igualmente anunció proyectos discográficos vinculados a la música cubana, que se convertirían en un homenaje al país, al igual que el que realizó hace algún tiempo en reconocimiento a México.
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