Bernardo KLIKSBERG Economista y consultor internacional especializado en la situación de la infancia

En declaraciones a Prensa Latina, Bernardo Kliksberg, economista y consultor internacional especializado en la situación de la infancia, asegura que para abordar de modo decidido el grave problema que supone para Latinoamérica el hecho de que la desnutrición afecte al 16% de su población infantil es necesario primero acabar con el ‘círculo de la pobreza‘. En declaraciones a Prensa Latina, Bernardo Kliksberg, economista y consultor internacional especializado en la situación de la infancia, asegura que para abordar de modo decidido el grave problema que supone para Latinoamérica el hecho de que la desnutrición afecte al 16% de su población infantil es necesario primero acabar con el ‘círculo de la pobreza‘. Un esquema endiablado que, en opinión de Kliksberg, perpetúa las desigualdades y que se inicia con la incorporación temprana de los niños al trabajo. Para este experto, la iniciativa ‘Hoja de Ruta 2016‘ consensuada en la última Conferencia Mundial del Trabajo es una buena respuesta al problema.

-¿Cuál es la causa de que la desnutrición afecte a más del 16% de los niños de Latinoamérica?

-En mi opinión, la causa principal de que el 16% de los niños latinoamericanos esté desnutrido está en la desigualdad. Mientras los niños muy pobres no tienen acceso a los alimentos, los muy ricos tienen problemas con la obesidad. Pero la situación es más grave para los indígenas, donde la desnutrición global y crónica de los menores de cinco años es algo más del doble que la de aquellos que no pertenecen a esos grupos. El tema de los niños, niñas y adolescentes indígenas ha tenido un lugar absolutamente marginal en la agenda pública e histórica de América Latina. Además, son realmente muy pocas las cifras que hay en los sistemas de información de los países, no existen cifras oficiales sobre el problema e incluso estos niños no aparecen nombrados ni como sujetos que deben ser protegidos, ni como un grupo de la población al cual hay que prestar atención.

-¿Cómo influye la incorporación temprana al mercado de trabajo?

-La incorporación al mercado de trabajo de niñas, niños y adolescentes, limita su pleno desarrollo y eterniza su condición de pobreza, es otro de los graves problemas. Millones de menores se dedican a las peores formas de trabajo infantil, aunque se diría que para una niña o niño toda faena económica o estrategia de supervivencia, remunerada o no, realizada por debajo de la edad mínima de admisión al empleo constituye una actividad peligrosa. El reciente Informe Mundial sobre Trabajo Infantil que la OIT publica cada cuatro años, puntualiza que en esta región hay 14 millones de niños de entre cinco y 17 años realizando trabajo infantil, cifra que representa un 10% del total de niños en ese rango de edad. En trabajos en la servidumbre o en el campo y también en el comercio del sexo, sometidos a todo tipo de abusos; o en la pesca o recogida y selección de basuras, son explotados a día de hoy millones de niños latinoamericanos.

-¿Qué tipo de soluciones deberían abordarse a medio plazo?

-Hay que buscar salidas porque esta forma de ganarse la vida es, en muchos casos, hereditaria, pues todos los afectados, casi sin excepción, provienen de familias que viven por debajo de la línea de la pobreza y que también tuvieron como únicas opciones estos empleos. La mayoría de los que sobreviven a esas desdeñables labores, no estudian, y tiene que conformarse en la adultez con los trabajos menos remunerados, sus hijos seguirán sus pasos, con lo que se perpetúa el ciclo de pobreza. Habría que insistir en el respeto de los acuerdos adoptados en la Conferencia Mundial sobre Trabajo Infantil en la que se consensuó la Hoja de Ruta hacia 2016 que subraya la necesidad de enfocarse en el derecho a la educación, las cadenas de suministro internacionales, los flujos migratorios y las peores formas de trabajo infantil. Asimismo, y también la urgencia de que los gobiernos asuman la lucha contra el trabajo infantil.

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