El principal problema al que las autoridades cubanas y venezolanas se enfrentan para que Cienfuegos alcance su máxima capacidad es que el reacondicionamiento de este símbolo de la integración energética para el Caribe que propone la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), requiere una inversión mínima de 1.500 millones de dólares y la cantidad se elevaría hasta 5.000 millones si se estima el coste, sin fechas concretas de futuro, de todo el polo petroquímico. Hasta hoy, entre Pdvsa y Cupet sólo han desembolsado 166 millones, poco más del 10% del total estimado. De ahí la necesidad de que uno o varios socios adicionales aporten dinero fresco para el sueño bolivariano. Por ahora, según fuentes diplomáticas europeas con actividad en la isla, ni Repsol YPF, ni Petrobras se han interesado por Cienfuegos. Sí lo habría hecho la petrolera rusa Lukoil, participada en un 20% por la estadounidense Conocco Philips, pero la compañía exige a cambio unos amplísimos derechos de explotación en suelo venezolano que, por el momento, el Gobierno de Chávez no le ha podido asegurar. Otro problema adicional, además de la negativa a la entrada de capital privado, es el hecho de que la Isla permanece fuera de los circuitos de crédito de los organismos prestamistas multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo o la Corporación Andina de Fomento. El principal problema al que las autoridades cubanas y venezolanas se enfrentan para que Cienfuegos alcance su máxima capacidad es que el reacondicionamiento de este símbolo de la integración energética para el Caribe que propone la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), requiere una inversión mínima de 1.500 millones de dólares y la cantidad se elevaría hasta 5.000 millones si se estima el coste, sin fechas concretas de futuro, de todo el polo petroquímico.
Hasta hoy, entre Pdvsa y Cupet sólo han desembolsado 166 millones, poco más del 10% del total estimado. De ahí la necesidad de que uno o varios socios adicionales aporten dinero fresco para el sueño bolivariano. Por ahora, según fuentes diplomáticas europeas con actividad en la isla, ni Repsol YPF, ni Petrobras se han interesado por Cienfuegos. Sí lo habría hecho la petrolera rusa Lukoil, participada en un 20% por la estadounidense Conocco Philips, pero la compañía exige a cambio unos amplísimos derechos de explotación en suelo venezolano que, por el momento, el Gobierno de Chávez no le ha podido asegurar.
Otro problema adicional, además de la negativa a la entrada de capital privado, es el hecho de que la Isla permanece fuera de los circuitos de crédito de los organismos prestamistas multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo o la Corporación Andina de Fomento.
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