La carencia de refrescos y cervezas de producción nacional continúa en las tiendas de La Habana, que las autoridades se encargan de paliar con la importación desde todas partes. Se trata así de calmar un mercado sediento, en especial ahora con el calor permanente del verano, y que además está en aumento constante con la llegada de más y más turistas. La carencia de refrescos y cervezas de producción nacional continúa en las tiendas de La Habana, que las autoridades se encargan de paliar con la importación desde todas partes. Se trata así de calmar un mercado sediento, en especial ahora con el calor permanente del verano, y que además está en aumento constante con la llegada de más y más turistas.
Las cervezas nacionales «Bucanero» y «Cristal» se han convertido en piezas casi exclusivas de los restaurantes privados y estatales; mientras que la malta «Bucanero», también ausente del mercado, ha sido sustituida en buena medida en ‘las shoping’, por la alemana «Hiper Malt» y por la guatemalteca «Maravilla».
Ambas, por supuesto, son 15 centavos de pesso convertibles (CUC) más caras que la criolla, y para colmo de males, resultan “muy sosas” al paladar de los cubanos, acostumbrados a que lo dulce sea bien dulce, según evaluaciones de ‘Radio bemba’.
Por si fuera poco hasta las gaseosas «Tropicola» y «Ciego Montero» escasean, y como sustituta ha aparecido la cola mexicana “Gugar”, en botellitas de plástico, que en las estanterías de algunos grandes mercados está “muerta de risa”.
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Malta y refrescos «de afuera»
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