La pregunta saltó inmediatamente en muchos ámbitos, en cuanto se conoció la noticia, ¿para qué quiere Netflix ofrecer sus servicios en Cuba? ¿Cómo espera ganar dinero allí una empresa que ofrece películas y series en streaming? La pregunta saltó inmediatamente en muchos ámbitos, en cuanto se conoció la noticia, ¿para qué quiere Netflix ofrecer sus servicios en Cuba? ¿Cómo espera ganar dinero allí una empresa que ofrece películas y series en streaming?
La inquietud era bastante lógica a tenor de los ratios de penetración de Internet en la Isla, inferiores al 5%. Y no hablemos ya de la banda ancha indispensable para disfrutar de los contenidos de que dispone el mayor videoclub ‘on line‘ del mundo.
Y luego está la cuestión del precio. Un asunto no menor. Son 7,99 dólares mensuales (7,05 euros), un coste probablemente más que asequible para cualquier familia media de EEUU. Pero prohibitivo en Cuba donde el salario promedio se sitúa en unos 20 dólares (17,65 euros). Casi el 50% del total. Demasiado para ver unas películas que, además, ya circulan por las principales capitales del país en el interior de unas ‘coquetas‘ memorias usb, bastante más asequibles.
Entonces, de nuevo ¿qué quiere hacer Netflix en Cuba? Algunas de las respuestas que se han publicado estos días en la prensa occidental resultan sonrojantes. O hilarantes si el lector es alguien relacionado con la industria audiovisual de EEUU. Desde luego que Netflix no ha desembarcado en Cuba para tomar posiciones en un mercado que ‘pronto‘ tendrá banda ancha y será económicamente rentable.
Si eso pasa bienvenido sea, pero la intención de la compañía estadounidense es hacer negocios desde el minuto uno. Y no se puede decir tampoco que la haya escondido demasiado. Al anunciar la entrada de Netflix en Cuba, el consejero delegado de la empresa; Reed Hasting, lo dejo claro al asegurar que en la isla “hay grandes cineastas y una poderosa cultura artística”.
Sólo le faltó explicar que allí hay también técnicos perfectamente preparados, espectaculares localizaciones y amplias posibilidades de llevar a cabo rodajes perfectos a un coste más que moderado. Y Netflix hace ya tiempo es una potente productora de series de televisión, como ‘House‘, por ejemplo.
Con lo que puede convertirse desde ya, en la primera ‘major‘ de EEUU que disfrute de las posibilidades de ese inmenso plató ‘low cost‘ que los altos ejecutivos de Hollywood quieren instalar en la Isla.
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