Por estos días las amas de casa habaneras casi son asaltadas por la sorpresa en mercados agropecuarios de la ciudad y unas a otras se pasan la buena nueva de que «las cosas están baratísimas y con calidad». Por estos días las amas de casa habaneras casi son asaltadas por la sorpresa en mercados agropecuarios de la ciudad y unas a otras se pasan la buena nueva de que «las cosas están baratísimas y con calidad».
Algunos recuerdan que, el año pasado, por estas fechas los precios sufrieron una explosión, causada por malas cosechas y especuladores, y el ambiente se puso «tan malo» que las autoridades tuvieron que intervenir y fijar tarifas que sin desestimular la producción y a los comerciantes, representaran un alivio para los consumidores.
Muchos entonces apelaron a una frase recurrente: «Eso está muy bien, pero hace falta que se mantenga» y como las persistencia no es una cualidad del cubano, hoy, al pasar revista, en Radio Bemba hay quienes llegan a afirmar que «se hizo el milagro».
Y así la libra de tomates está a 2,5 pesos cubanos (CUP), la de cebollas a cuatro, la col a cinco, y hasta la malanga, esa raíz que los cubanos consideran una panacea para alimentar a niños y ancianos, no pasa de cinco pesos, cuando el año pasado todos esos alimentos tenían precios multiplicados por 5 o más.
Por supuesto, hay mercados con precios más altos y más abundancia en algunas «zonas selectas» de la urbe, pero como afirman muchos, «allá los ricos».
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Y bajaron los precios ¿Quién lo diría?
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