Más que todo, la curiosidad parece haber sido lo que motivó a cientos de personas, cubanos y extranjeros, a acudir a la ya emblemática sala de conciertos del convento de San Francisco de Asís, en La Habana Vieja, para apreciar villancicos, responsorios y hasta una misa de difuntos y glorias que no eran escuchados por oídos humanos desde hace siglos. Más que todo, la curiosidad parece haber sido lo que motivó a cientos de personas, cubanos y extranjeros, a acudir a la ya emblemática sala de conciertos del convento de San Francisco de Asís, en La Habana Vieja, para apreciar villancicos, responsorios y hasta una misa de difuntos y glorias que no eran escuchados por oídos humanos desde hace siglos.
Se trataba de partituras del siglo XVIII del español avecindado en La Habana Cayetano Pagueras, nacido en Barcelona en el siglo XVIII y fallecido supuestamente en La Habana a principios del XIX, y su compatriota Juan París (Cataluña, 1759-Santiago de Cuba, 1845), ambos, músicos catedralicios en la Cuba de los siglos XVIII y XIX.
«Hemos esperado 200 años para escuchar esta música», dijo emocionada la musicóloga Miriam Escudero, directora del Gabinete de Patrimonio Musical de la Oficina del Historiador de La Habana.»Este concierto es un hito histórico».
Las piezas fueron interpretadas por la Camerata Vocale Sine Nomine, formada totalmente por voces masculinas al estilo de los cantos litúrgicos de hace siglos. Con excepción de una mujer, para aportar un timbre especial al conjunto, acompañado por la Orquesta del Instituto Superior de Arte.
Según Miriam Escudero, desde 1995 comenzaron las investigaciones sobre el compositor Pagueras, que es el segundo autor con partituras en Cuba en el siglo XVIII; pues el primero fue Esteban Salas.
Las obras que se escucharon en el concierto pertenecieron al repertorio de los oficios de Semana Santa y otros actos religiosos entre 1796 y 1801.
De Juan París, quien trabajó en la ciudad de Santiago de Cuba, se presentaron varios de sus villancicos compuestos entre 1807 y 1814, algunos totalmente inéditos pues su estilo era poco apreciado por sus contemporáneos.
Escudero advirtió que fue difícil interpretar esa música, que no se puede reproducir exactamente como la original pues muchas de las partituras fueron adulteradas por otros músicos posteriores y adecuadas al gusto de las épocas sucesivas; en algunos casos se desconoce qué instrumentos las acompañaron originalmente, y hay otros que no existen en Cuba, como los oboes clásicos o las trompas naturales.
Pero lo importante, aseguró, es que se mantuvo la esencia y el espíritu de esa música.
Y saltando de los ancestros a la actualidad, miles de personas se aprestan a invadir los predios del Pabellón Cuba para disfrutar como cada verano de la feria Arte en la Rampa, evento que este año arriba a su XIV edición.
Conocida también como la Feria de la Cultura Cubana, quedó inaugurada el 28 de junio y se extenderá hasta el 1 de septiembre, con una amplia muestra del quehacer artístico cultural del país a través de artesanos, artistas e instituciones que suman esfuerzos para promover y comercializar lo mejor de sus producciones, teniendo como sello distintivo la calidad, diversidad y alto valor estético en su diseño y realización.
La feria es un acontecimiento familiar pues hay espacios para todos los gustos y edades, desde magos, payasos y danzas para niños, hasta conciertos de destacados artistas y agrupaciones como Frank Delgado, Karamba, Tammy y Pura Cepa, Descemer Bueno, David Álvarez y Juego de Manos, Ivette Cepeda, Ernesto Blanco, David Blanco, Osdalgia Lesmes e Isis Flores.
Otras opciones incluyen desfiles de moda con las producciones de artesanos y diseñadores del textil que han obtenido premios nacionales e internacionales; el «Salón de Mayo» con un programa que promueve el teatro y el diálogo inteligente, e incluso los ya habituales «Encuentros con», con la presencia de reconocidas figuras de la farándula.
Pero el plato fuerte sigue siendo la exposición y venta de libros, discos, artesanías, confecciones, muebles, obras de arte y reproducciones, que siempre atraen a la mayoría de los visitantes, que van en busca de las mejores cosas creadas por los artistas y artesanos para llevarlas y disfrutarlas en casa.
Arte en la Rampa es bien visto por todos, lo mismo conocedores que neófitos, que la consideran la mejor oportunidad de chocar en directo con lo que se está haciendo en todas las manifestaciones de la cultura en la isla, promover el buen gusto, la imaginación, la curiosidad y hasta la polémica.
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Concierto histórico en La Habana Vieja… y Arte en la Rampa
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