Las potencialidades de la medicina cubana nadie las pone en duda, con uno de los índices de médicos por habitantes más altos del planeta, una atención primaria de primer orden y una industria potente de medicamentos, algunos de los cuales son exclusivos. Las potencialidades de la medicina cubana nadie las pone en duda, con uno de los índices de médicos por habitantes más altos del planeta, una atención primaria de primer orden y una industria potente de medicamentos, algunos de los cuales son exclusivos.
Para completar, la mayoría de los fármacos tienen precios irrisorios y la atención al paciente es totalmente gratuita, lo mismo para una consulta de rutina que para quien requiere de un trasplante de órganos.
Pero como siempre hay un pero, con mucha frecuencia la gente se pregunta cómo arreglárselas cuando por un descuido al pelar una papa en la cocina alguien se hace una simple heridita.
Hallar material de curaciones en las farmacias es misión casi imposible, y cualquier empleada mira con asombro al cliente que le pregunta si hay algodón, gasa, alcohol o agua oxigenada y le responde con amabilidad y un poco de lástima: “Mi niño, eso hace mil años que no lo vendemos…”.
Por eso, cuando aparecen el esparadrapo o algún compuesto para desinfectar, sencillamente “vuela” y, como algo más que surrealista, es más fácil encontrar las socorridas “curitas” entre la quincallería de alguna shoping, que en un dispensario.
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Curarse una heridita en La Habana: todo un problema
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