El Castillo de los tres Reyes del Morro perdió su tranquilidad de siempre, y el 9 y 10 de mayo se convirtió en el centro de atención de todos los cubanos y de los habaneros en particular con el estreno en la isla de la Serie Mundial de Cliff Diving, que escogió a la capital caribeña como la parada inaugural de su temporada 2014. El Castillo de los tres Reyes del Morro perdió su tranquilidad de siempre, y el 9 y 10 de mayo se convirtió en el centro de atención de todos los cubanos y de los habaneros en particular con el estreno en la isla de la Serie Mundial de Cliff Diving, que escogió a la capital caribeña como la parada inaugural de su temporada 2014.
La vieja fortaleza se vio invadida por decenas de técnicos, constructores, fotógrafos, y del omnipresente toro rojo de Red Bull, la firma patrocinadora del evento, enfrascados en poner a punto los más mínimos detalles para lograr el espectáculo
Todos los cubanos, por su parte, estuvieron al tanto de la edificación de una torre, cerca de la farola, con una plataforma que se adentraba hacia el mar unos diez metros y desde donde se lanzarían al vacío casi una veintena de deportistas llegados de todo el mundo, amantes de la descarga de adrenalina que provoca tirarse al agua desde una altura de 27 metros, aproximadamente la altura de un edificio de 10 pisos.
«¡Ñoooooo! Eso si está alto de verdad» era la expresión recurrente de muchos que calculaban, a ojo de buen cubero, la distancia entre la plataforma, casi a la altura del tercer piso del faro, y el mar.
«¡Esos sí que los tienen bien puestos!» Era el comentario, casi a modo de piropo, con que la mayoría calificaba a los atletas.
Y tras los saltos de la discreta jornada de viernes, llegó el sábado con el plato fuerte de la competencia, para elegir al mejor de esta primera parada, que todos esperaban surgiera de entre los más reconocidos de las anteriores temporadas, el ruso Artem Silchenko, el colombiano Orlando Duke, el mexicano Jonathan Paredes, o el británico Gary Hunt.
Miles de cubanos invadieron la explanada de La Punta, en la orilla opuesta de la boca de la bahía habanera, para presenciar el espectáculo. Sin dudas la distancia era demasiado grande para poder ver los detalles de los saltos a simple vista, lo cual se resolvió con pantallas gigantes de televisión instaladas en la plazoleta.
Otros muchos se treparon a los muros del Castillo de La Punta, o se esparcieron por un largo trecho del malecón, hasta donde era posible captar algo del espectáculo.
En tanto, la televisión trasmitió en vivo la competencia para quienes prefirieron disfrutarla desde la comodidad hogareña.
Y como buen show al fin, hubo sorpresas, y otro británico, Blake Aldridge, por el que nadie apostaba ni siquiera para que quedara entre los primeros ocho puestos, fue quien literalmente se llevó el gato al agua, o mejor el toro rojo al agua, y ganó la competencia con 447.40 puntos, tres más que Paredes, quien reafirmó que aunque todavía es un novato, le puede mover el piso a los más experimentados.
Sobre la competencia y la «experiencia habanera» Paredes, de 24 años, que quedó segundo, aseguró a periodistas estar «muy contento con el escenario, es un espacio hermoso, con una vista impresionante, distinto a lo que estamos acostumbrados. Como en cada lugar, surgen complicaciones para los saltos, por ejemplo, aquí no tenemos ningún referente delante de nosotros y eso provoca que la sensación de altura sea mayor y que te sientas más pequeño.»
El podio lo completó el tres veces campeón de la Serie Mundial Gary Hunt, quien no anduvo bien en los saltos de mayor complejidad, que en otros momentos ha dominado para imponerse a sus rivales.
«Yo disfruto y prefiero los saltos más complejos, por eso he subido de categoría con tanta efectividad», dijo Hunt, «Mis primeros saltos no son los más fuertes, por lo que no pensaba estar ni cerca de los puestos de cabecera. Mi mayor fortaleza viene después, con las dos últimas ejecuciones. En esta competencia hasta probé uno nuevo, pero no me salió tan bien como quisiera, pulirlo lleva su tiempo».
Por su parte, Orlando Duque, quien con 39 años acumula una vasta experiencia, quedó fuera del podio, en el cuarto lugar, pero consideró «grandioso estar cerca de casa, la temperatura es perfecta, solo hay un poquito de viento, pero eso lo podemos manejar. Había estado aquí hace seis y la vista de la Habana es espectacular. Aquí tú puedes caminar por muchos sitios y te encuentras con cosas hermosas. Yo quería comenzar la temporada acá, con un poquito de calor.»
En cuanto a Blake Aldrige, el primer sorprendido de los resultados fue él: «No tenía muchas expectativas, pero vine a pelear, y se demostró que todo es posible. El aire sopló fuerte, pero fue igual para todo el mundo, y no se puede poner como una excusa. El viento va a seguir siempre, en mayor o menor medida, por lo que somos nosotros quienes debemos adaptarnos».
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