Daños en viviendas tras el huracán Melissa en Cuba. Foto Julio A. Larramendi
En provincias como Granma y Santiago de Cuba, la destrucción se extiende a todos los sectores, desde la vivienda y la agricultura hasta la educación y la salud.
Las autoridades cubanas han confirmado la destrucción de 45.282 viviendas y la evacuación de 120.000 personas, muchas de las cuales siguen sin poder regresar a sus hogares. En los municipios más afectados, como Jiguaní o Bayamo, el acceso continúa siendo limitado por la crecida del río Cauto, que mantiene zonas rurales totalmente anegadas.
El huracán ha dejado un impacto sin precedentes en la infraestructura y en la vida cotidiana de miles de familias
La catástrofe ha dejado más de 1.500 centros educativos dañados y pérdidas agrícolas considerables en unos 80.000 hectáreas de cultivos de plátano, maíz, yuca, café y hortalizas.
Equipos del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior y la Cruz Roja Cubana mantienen labores de rescate en zonas todavía incomunicadas. Pese a la gravedad de los daños, no se han registrado fallecidos ni desaparecidos, un dato que ha sido recibido como un signo de esperanza entre los afectados.
La ayuda internacional también ha comenzado a llegar. Diversos países y organismos han enviado víveres y materiales básicos, entre ellos un lote de asistencia valorado en tres millones de dólares coordinado con la Iglesia católica cubana. Venezuela fue el primer país en responder, con suministros que alcanzaron directamente la provincia de Santiago de Cuba.
La cooperación externa se ha convertido en un elemento esencial ante la falta de recursos internos para atender la emergencia
| Indicador | Cifra aproximada |
|---|---|
| Viviendas destruidas | 45.282 |
| Personas evacuadas | 120.000 |
| Centros educativos afectados | 1.500 |
| Hectáreas agrícolas dañadas | 80.000 |
| Volumen de agua recibido en presas (m³) | 600 millones |
A la destrucción material se suma la amenaza sanitaria. Los brotes de dengue y chikungunya se agravan con la proliferación del mosquito Aedes aegypti vittatus, mientras los repelentes escasean y alcanzan precios casi inaccesibles para la población.
El país enfrenta el reto de reconstruir en medio de una profunda crisis económica, lo que hace prever que la recuperación sea lenta y desigual.
Pese al alivio parcial por los 600 millones de metros cúbicos de agua que recibieron las presas, los beneficios hidrológicos no compensan la magnitud del desastre. Las tareas de rehabilitación se concentran ahora en restablecer los servicios eléctricos, asegurar el acceso a alimentos y reconstruir viviendas básicas.
Los daños estructurales y el deterioro económico prolongarán la recuperación durante varios años
La resiliencia de las comunidades orientales será clave para avanzar en un proceso que, según estimaciones locales, podría prolongarse varios años.
Cuba inicia así una etapa de reconstrucción marcada por la incertidumbre económica y la urgencia social. Entre el barro y los escombros, el desafío no será solo reconstruir muros, sino devolver esperanza a quienes lo han perdido casi todo.
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