Como un golpe nuclear, esta es la analogía usada por el ex-presidente Fidel Castro para describir el impacto económico y social que han tenido los huracanes Ike y Gustav sobre la Isla. Como un golpe nuclear, esta es la analogía usada por el ex-presidente Fidel Castro para describir el impacto económico y social que han tenido los huracanes Ike y Gustav sobre la Isla. Dos desastres naturales consecutivos, con sólo cinco días de diferencia, que han complicado mucho una situación que ya era de por sí difícil y se han constituido en poderosas rémoras para el deseo del Gobierno de Raúl Castro de aumentar la producción en pleno proceso de crisis económica global.
Los huracanes han atacado por ejemplo, las localidades de Moa y Holguín, los principales centros productores de níquel y cobalto del país. Unos productos que lideran las exportaciones cubanas y que desde primeros de año también se había convertido en la mayor fuente de divisas del país gracias a la evolución alcista de sus precios en los mercados internacionales de materias primas. Los daños, sin embargo, no parecen ser graves. Al menos, según la versión que ha proporcionado el Ministerio de Industria Básica que ha prometido reanudar la producción próximamente, aunque no ha precisado la fecha concreta. La interrupción no ha inquietado a los operadores, entre noticias de recorte de demanda y el mineral ha mantenido su precio.
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