En los últimos días de diciembre y a lo largo de enero han sido cada vez más frecuentes las expresiones de alarma de quienes acuden a las casas de cambio (Cadeca) de La Habana y otras ciudades y comprueban ante los listados de las tasas de cambio como «el euro va pa´bajo», al parecer sin que nada lo detenga. En los últimos días de diciembre y a lo largo de enero han sido cada vez más frecuentes las expresiones de alarma de quienes acuden a las casas de cambio (Cadeca) de La Habana y otras ciudades y comprueban ante los listados de las tasas de cambio como «el euro va pa´bajo», al parecer sin que nada lo detenga.
Y como son muchos los cubanos que tienen familiares en Europa que les envían algunas cantidades de dinero para apuntalar la economía familiar, la preocupación se ha generalizado.
Desde hace tiempo quienes contaban con euros o libras esterlinas miraban un tanto por encima del hombro a los que acudían a cambiar dólares a las Cadecas, porque el cambio a ellos los favorecía ampliamente, pero la distancia les parece que se va acortando peligrosamente.
Carmen, que tiene a la hija en Italia y al varón en Francia, sacaba sus cuentas domésticas basándose en esa paridad favorable y podía darse sus lujos, sobre todo en los preparativos de las fiestas de navidad.
Pero en estas últimas celebraciones tuvo que recortar el presupuesto: «Saqué cuentas y cambié los turrones españoles por el de maní hecho en Cuba, y compré solo manzanas, de uvas ni pensarlo, porque además tuve que dedicar dinero extra para la carne de puerco que estuvo esta vez más cara que nunca».
Y como la mayoría en cuestiones de economía andan fritos, ni les pasa por la mente que se pueda tratar de una política planificada por las entidades financieras del viejo continente.
«Esto debe ser pasajero, como ha ocurrido otras veces que baja y a las pocas semanas remonta, así que no me apuro en cambiar mi reservita», dice Abelardo, residente en España, pero que como se quedó sin trabajo hace meses, decidió capear el temporal en La Habana con los euros acumulados en la Madre Patria.
Josefina, cuyo hermano siempre la mantiene a flote desde Madrid con una mesada corta pero segura, hizo todo lo contrario: «Cada dos o tres días pasaba por la cadeca para ver si mejoraba la tasa, pero cuando vi que se puso a 1.11 el cambio salí corriendo y solté todos los euros que tenía, no vaya a ser que luego sea peor».
Y hay quienes lanzan a volar la imaginación y hasta calculan que «eso debe ser alguna consecuencia del anuncio de relaciones entre Cuba y Estados Unidos».
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Alarma en la Cadeca
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