Se fueron dos de los grandes, fueron los comentarios de muchos cubanos al conocerse de los fallecimientos casi seguidos del caricaturista René de la Nuez, creador de personajes situados para siempre en el imaginario del cubano, como el Loquito, Don Cizaño y Barbudo, y de Eduardo Rosillo, considerado por todos los oyentes de la isla una leyenda de la verdaderamente radio nacional. Se fueron dos de los grandes comunicadores de la industria cultural cubana
Se fueron dos de los grandes, fueron los comentarios de muchos cubanos al conocerse de los fallecimientos casi seguidos del caricaturista René de la Nuez, creador de personajes situados para siempre en el imaginario del cubano, como el Loquito, Don Cizaño y Barbudo, y de Eduardo Rosillo, considerado por todos los oyentes de la isla una leyenda de la verdaderamente radio nacional.
Con una vasta producción editorial, Nuez, como era conocido popularmente, trabajó activamente desde mediados del pasado siglo XX en publicaciones periódicas como el semanario humorístico Zig-Zag y más tarde el diario oficial Granma.
De la Nuez, fallecido a los 77 años de edad, recibió durante su carrera el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2006, en reconocimiento a sus más de 50 años de quehacer creativo y a la trascendencia, tanto artística como social, de una obra que ocupa un lugar privilegiado en el humorismo gráfico contemporáneo.
Por su obra, gráfica, obtuvo, entre otros galardones el premio Hernández Cárdenas en costumbrismo en 1966 y fue seleccionado entre los 100 mejores caricaturistas del mundo, según encuesta promovida por la Casa del Humor y la Sátira de Gabrovo, Bulgaria, en 1976.
También recibió la estatuilla que otorgaba el semanario Eulenspiegel, de la antigua República Democrática Alemana, por la obra La Gallina de los huevos de oro, en 1983, y en ese mismo año el galardón Jean Effel por Vencerá la vida.
Entre las numerosas distinciones que recibió sobresalen la Distinción por la Cultura Cubana, 1980; Medalla Alejo Carpentier, 1988, y la Medalla de Oro de la Bienal de Humor Gráfico en Castilla, España, 2007, ente otros.
Rosillo, por su parte, era catalogado como la Voz del programa Alegrías de Sobremesa, un clásico de la emblemática emisora Radio Progreso durante décadas. Animador además del programa clásico de la radiodifusión cubana, ‘Un domingo con Rosillo’, su muerte es calificada por especialistas como una pérdida irreparable para la radiodifusión cubana y para la cultura nacional, pues fue un fuerte defensor de la música popular y los géneros tradicionales hasta convertirse en uno de sus principales promotores en el país. Por su trayectoria recibió el Premio Nacional de la Radio, así como la Orden Cultural Félix Varela y el Micrófono de Oro en la Feria de Cali, Colombia.
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