Todo el mundo se queja, y con razón, porque los precios suben y suben, y los salarios andan todavía, como quien dice, por la época en que la guagua costaba cinco centavos y una taza de café, tres. Todo el mundo se queja, y con razón, porque los precios suben y suben, y los salarios andan todavía, como quien dice, por la época en que la guagua costaba cinco centavos y una taza de café, tres. Y así, «no cuadra el número con el billete», como dice Ana Helia, una jubilada, cada vez que sale del banco tras cobrar sus 200.00 pesitos de retiro y va para el mercado a hacer las compras. Por eso el que puede se las agencia para buscarse otro trabajo o cambiar de oficio hacia otros sectores en los cuales los sueldos están un poco más al día con la realidad del país. Hace unos días me encontré con Vladimir, un amigo de la universidad que estudió ingeniería en comunicaciones y desde que se graduó trabajaba en el ministerio correspondiente. A él no lo despidieron al calor de la política de reducción de plantillas en los organismos del Estado. El mismo se despidió, y ahora resulta que trabaja con unos amigos que abrieron una pequeña cafetería para la venta de alimentos ligeros. Gana 700.00 pesos a la quincena, casi el doble de lo que antes ganaba en un mes, y eso por pelar papas, fregar y hacer algunas otras labores. En comparación con otras personas, Pedro ganaba bastante bien como vigilante en una dependencia del Ministerio de Turismo, y además del sueldo recibía comida gratis y un extra en CUC. Pero un guajiro opulento le subió la parada y ahora cobra 100.00 pesos diarios por cuidar por las noches la maquinaria y los animales del campesino. Y más todavía Teresita, una jubilada que cobra 150.00 diarios sin mover una pestaña, por alquilarle un pequeño local a unos amigos que abrieron una tiendita. Por eso no sorprende que, a estas alturas, si bien el número de trabajadores privados sigue aumentando y ya anda, según las últimas cifras oficiales públicas, por los 387.275 -y se espera que alcance el medio millón al cierre del 2012-, en la lista de oficios abiertos al ‘cuentapropismo’, proporcionalmente lo que más ha aumentado en lo que va de año es la contratación de mano de obra. Lógico, porque los negocios privados se van expandiendo, y en comparación con los sueldos del Estado, pagan más a tono con la realidad del mercado; e increíble, pero cierto, en un país donde «la explotación del hombre por el hombre» era hasta el otro día un pecado capital.
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Hay que buscarse los pesos
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