A Alberto se le enfrió el espinazo cuando escuchó por la televisión al vicepresidente Marino Murillo decir que el Gobierno planea recuperar el uso de la bicicleta como alternativa a los problemas de transporte público, que no acaba de enderezar el rumbo, a pesar de los almendrones y camiones privados, las cooperativas de taxis recién surgidas y los nuevos ómnibus. A Alberto se le enfrió el espinazo cuando escuchó por la televisión al vicepresidente Marino Murillo decir que el Gobierno planea recuperar el uso de la bicicleta como alternativa a los problemas de transporte público, que no acaba de enderezar el rumbo, a pesar de los almendrones y camiones privados, las cooperativas de taxis recién surgidas y los nuevos ómnibus.
Entonces le vinieron a la mente aquellos tiempos en que montado en una bicicleta china «Flying Pigeon» que pesaba una tonelada, iba al trabajo, a forrajear comida al campo, y hasta a la playa con su mujer, bien envueltica en carnes, muy acomodada en la parrilla, con sombrilla y una neverita incluidas, mientras él soltaba el bofe dando pedales.
«¿Será posible que la cosa esté tan mala?» se preguntó casi al borde de un ataque de ansiedad.
Pero parece que la sangre no llegará al río, aunque Murillo, con la mayor calma del mundo, dijo que se promoverá el uso de bicicletas, aclaró luego que «se evaluará la aplicación de precios no recaudatorios en la venta de piezas para su mantenimiento». Porque resulta que en Cuba sucede todo al revés de como ocurre en otros partes del planeta, pues si bien los cubanos se convirtieron en promotores de ese medio de transporte tan saludable y ecológico, no lo hicieron por esas motivaciones tan loables fue por la carencia casi total de combustible que hizo desaparecer casi todos los automotores del país en la primera mitad de la década de 1990.
Pero cuando la crisis comenzó a amainar, en cuento tuvieron el primer chance dejaron las bicis a un lado y volvieron a treparse en las guaguas y a engrasar los almendrones, ladas y moskvich que tenían.
Así, mientras en las grandes capitales del mundo los carriles para bicicletas van ganando espacio, en La Habana han desparecido y hasta las fabricas chinas que se instalaron a la carrera, reciclaron sus líneas de ensamblaje y desde hace tiempo se dedican a cualquier otra cosa. Y si a fines de los años 90 llegaron a rodar por las calles de la capital casi un millón de esos artefactos, hoy es seguramente es más fácil ver a un cubano en una silla de ruedas que dando pedales bajo sol y lluvia por las calles de La Habana, y los bicitaxis son sólo un exotismo tropical más para las turistas que se pasean Centro Habana.
Ha sido tal el cambio, y tan paradójico, que si en los años de la candela llegó a ser casi un miembro más de la familia, ahora ha pasado a ser poco más que un objeto de lujo, porque las rústicas bicicletas chinas y las cubanas, malísimas, que eran vendidas a precios subsidiados, desaparecieron y en las shoping no se encuentra otra cosa que llamativas «bykes» de no se sabe cuántas velocidades, colores fosforescentes y precios de infarto, al alcance solo de hijitos de papá.
Pero a pesar de los augurios «del gordito Murillo», por el momento Alberto piensa seguir trepándose en las guaguas llenas o pagando los 10.00 pesos que cuesta el viaje en un almendrón, a la espera de que reaparezcan las «Flying Pigeon» o desempolvar la que lleva años oxidándose en el traspatio por falta de gomas y piezas, para pedalear por la ciudad sólo por el amor al medio ambiente.
Acceda a la versión completa del contenido
¿VOLVERÁN LAS BICIS?
La Presidencia de Cuba ha confirmado este jueves la excarcelación de 2.000 personas privadas de…
El Gobierno cubano ha hecho pública la nueva versión del programa económico en las plataformas…
El arribo del petrolero ruso Anatoly Kolodkin al puerto de Matanzas ha concentrado la atención…
El lanzamiento de estas nuevas denominaciones se produce en un momento en el que la…
Muy pocas turistas caminan ya por La Habana Vieja, cuyas calles solían estar atestadas de…
El giro de Washington supone una excepción puntual dentro de su estrategia de presión sobre…