El Malecón es para los habitantes de La Habana el lugar más emblemático de la ciudad, donde en algún momento uno va a parar allí, aunque sólo sea para sentarse durante unas horas a espantar con la brisa marina el calor apabullante del verano. SE RESTABLECE LA BELLEZA DE LA CIUDAD
El Malecón es para los habitantes de La Habana el lugar más emblemático de la ciudad, donde en algún momento uno va a parar allí, aunque sólo sea para sentarse durante unas horas a espantar con la brisa marina el calor apabullante del verano. Sin ninguna duda es el sitio de ocio más grande de La Habana, con sus seis kilómetros de sinuosa vía a lo largo de la costa, que parte desde la entrada de la bahía hasta la desembocadura del río Almendares, en el oeste. Pero desde hace meses, varios espacios en la zona más cercana al casco histórico están cerrados al tránsito de vehículos y muy pocos peatones se aventuran por allí. Todo indica que se están llevando a cabo, bajo las órdenes de la Oficina del Historiador de la ciudad, importantes obras de reconstrucción de los edificios próximos al litoral, que llevan años pidiendo a gritos un fuerte mantenimiento, víctimas de la desidia o la falta de recursos de quienes los habitan y de la inclemencia del salitre y las olas. Las obras son millonarias, pues incluyen también el restablecimiento de las redes eléctricas y de alcantarillado, así como el alumbrado público. Se dice que Eusebio, el Historiador de la ciudad, está empeñado en restituir al Malecón su extraordinaria belleza y paulatinamente las obras irán avanzando hacia el oeste, para convertirlo en una de las mejores zonas de La Habana, como siempre fue. Quienes han visto lo conseguido en el Casco Histórico no albergan dudas de que aquí también se logrará el milagro y cuando eso ocurra será posible no sólo contemplar las deslumbrantes puestas de sol en el golfo de México, sino también la bella imagen de la larga hilera de edificios de todos los colores y estilos arquitectónicos que se levantan mirando al mar.
LA RECUPERACIÓN DE LA FLORA
Científicos cubanos reproducirán in vitro varias especies de orquídeas de Cuba. El objetivo es incrementar las colecciones de plantas y contrarrestar efectos que el hombre ha provocado sobre sus poblaciones en la Sierra del Rosario, Reserva de la Biosfera, en el occidente de la Isla. El propósito es rescatar variedades de flora que pudieran peligrar por el impacto de las colectas indiscriminadas u otras acciones depredadoras. Además, los expertos desean enriquecer el patrimonio del Orquideario de Soroa, mayor de su tipo en Cuba, según explicó el director del recinto expositivo, Jorge Lázaro Bocourt. En Cuba crecen más de 300 variedades de la llamada Aristócrata de las flores, y casi un tercio de ellas se localizan en las provincias de Artemisa y Pinar del Río.
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