Casi todas las modas son pasajeras, pero unas pocas llegan para quedarse, aunque a algunos les parezcan un poco estrafalarias, como eso de incinerar los cadáveres y lanzar las cenizas al viento, en el lugar donde pidió el difunto, o donde mejor les parezca a los dolientes… En Cuba, por lo visto, el asunto va a toda marcha y, aunque no es un trabajo “por cuenta propia” si lo fuera sería un buen negocio. UNA MODA QUE LLEGÓ PARA QUEDARSE
Casi todas las modas son pasajeras, pero unas pocas llegan para quedarse, aunque a algunos les parezcan un poco estrafalarias, como eso de incinerar los cadáveres y lanzar las cenizas al viento, en el lugar donde pidió el difunto, o donde mejor les parezca a los dolientes…
En Cuba, por lo visto, el asunto va a toda marcha y, aunque no es un trabajo “por cuenta propia” si lo fuera sería un buen negocio.
Ya es raro enterarse de que a algún ilustre personaje lo van a enterrar, pues todos piden que los incineren, y hay quienes dicen que en el Crematorio de Cadáveres y Restos Humanos, enclavado en Guanabacoa, único existente en el país, hay que hacer cola.
La demanda va en aumento, pues si en su primer año de funcionamiento, en el 2006, solo hubo 60 incineraciones, en lo que va de 2012 ya andan por cinco mil los que pasaron por la candela.
Pero se dice que ya están en construcción otros dos crematorios, aunque el “servicio”, por ahora, solo se brinda en la capital.
El tema es motivo de conversación familiar siempre que la pelona anda cerca, y tiene sus detractores, como Ana Inés, una octogenaria de mente todavía clara, que dice con un escalofrío que “quién ha visto eso de que a uno lo cocinen en un horno como si fuera un pollo”, mientras sus nietos, para buscarle la lengua, le espetan: “Mira abuela, tu solo preocúpate por dejarnos los 340.00 pesos que cuesta el trabajo, que de lo demás nos encargamos nosotros”.
Y no faltan los románticos, como Ana, una bailadora de toda la vida: “Yo lo que quiero es que mis cenizas las esparzan en el Salón Rosado de La Tropical”.
Pero su marido le lanzó un jarro de agua fría cuando le advirtió: “Como quieras, pero entonces todo el mundo te va a pisotear bailando reguetón”.
Más allá de los chistes de sobremesa, hay verdades que, tratándose de un tema así, contienen una dosis incalculable de humor negro, como cuando la administradora del centro le aseguró a uno de sus clientes, con la mayor solemnidad del mundo: “El servicio que prestamos aquí es muy complejo y exige gran profesionalidad por la alta sensibilidad que encierra, de ahí que optemos por la certificación de la calidad de nuestra gestión a través de las Normas cubanas ISO 9000 del 2008”.
“O sea, -pudo pensar el atribulado doliente-, que la tía va a quedar en su punto exacto, ni pasadita, ni cruda…”.
Acceda a la versión completa del contenido
Crónicas habaneras
La ONG sostiene que el compromiso trasladado entonces afectaba a 51 reclusos, por lo que…
La Presidencia de Cuba ha confirmado este jueves la excarcelación de 2.000 personas privadas de…
El Gobierno cubano ha hecho pública la nueva versión del programa económico en las plataformas…
El arribo del petrolero ruso Anatoly Kolodkin al puerto de Matanzas ha concentrado la atención…
El lanzamiento de estas nuevas denominaciones se produce en un momento en el que la…
Muy pocas turistas caminan ya por La Habana Vieja, cuyas calles solían estar atestadas de…