«Comer candela» era un menester muy propio que los niños de 1959 (año del triunfo de la revolución) conocieron por cualquier rincón de la Isla. Sus protagonistas eran generalmente personas que para poder comer otra cosa mejor debían encender temibles antorchas y apagarlas dentro de la boca o en su lugar, expulsar fuego como dragones. Un «comecandelas» y algo más
«Comer candela» era un menester muy propio que los niños de 1959 (año del triunfo de la revolución) conocieron por cualquier rincón de la Isla. Sus protagonistas eran generalmente personas que para poder comer otra cosa mejor debían encender temibles antorchas y apagarlas dentro de la boca o en su lugar, expulsar fuego como dragones. De esa época de cambios políticos y económicos, «comecandelas» resultó ser también un fervoroso revolucionario de mucho respeto. Y cuando casi estábamos a punto de olvidar aquellos episodios, aparece ahora en veladas nocturnas en Varadero el «Dragón Khan», un hombrecillo joven de poco menos de 1,60 m. de estatura dispuesto a bañarse con fuego, tragarlo, acostarse sobre un colchón de puntillas con tres hombres encima en cuclillas o bailando descalzo con una chica en hombros sobre vidrios rotos de tres botellas. Recientemente, en un hotel del balneario, nuestro Dragón hizo añicos un bombillo incandescente y se tragó parte de él con una copa de vino con el consiguiente malestar estomacal de algunas damas presentes. Varadero, como el resto del país, nunca dejará de ser una caja de sorpresas.
Tremendos baches en las calles
Más temprano que tarde tendremos una capital con calles y avenidas libres de esos baches para tranquilidad total de automovilistas, motoristas, ciclistas y hasta patinadores. Sin bombo y con algún sonar de platillo gracias a la televisión, brigadas de especialistas trabajan aceleradamente con tales deficiencias, que han provocado más de un accidente o avería sin que la municipalidad haya asumido responsabilidad alguna.
El dólar asoma las narices
Aunque el dólar no está del todo desterrado en Cuba, toda vez que algunas empresas deben realizar sus pagos o cobros en esta divisa, la moneda gringa ha comenzado a asomar la cabeza de manera ilegal en algunas zonas de la provincia de La Habana donde, alcanza la elevada tasa de cambio de 40-50 pesos cubanos (frente al tipo oficial de 24). Una de las razones posibles puede ser la necesidad de dólares que existe en la provincia para realizar compras en el exterior u otras actividades penadas por la Ley.
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Crónicas habaneras
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