Un considerable número de calles de La Habana Vieja están desde hace buen tiempo prácticamente intransitables, con profundas zanjas a todo lo largo o transversalmente, montones de escombros y lomas de chinas pelonas, las piedras que se emplearon en su pavimentación original, esperando para ser recolocadas en su lugar cuando terminen los arduos trabajos que allí se realizan. HUECOS EN LA HABANA VIEJA
Un considerable número de calles de La Habana Vieja están desde hace buen tiempo prácticamente intransitables, con profundas zanjas a todo lo largo o transversalmente, montones de escombros y lomas de chinas pelonas, las piedras que se emplearon en su pavimentación original, esperando para ser recolocadas en su lugar cuando terminen los arduos trabajos que allí se realizan.
Los turistas que acuden por cientos al casco histórico regresan a sus hoteles con el polvo del camino, mientras que los habaneros que viven allí, aguantan calladitos los inconvenientes de ese polvo que se cuela por el filo de las puertas y el estruendo de los martillos neumáticos, porque bien valen la pena pues los constructores están renovando redes técnicas (de electricidad, hidráulicas y de telecomunicaciones) que en la parte más vieja de la ciudad pedían a gritos su renovación desde hace mucho tiempo.
No obstante algunos habaneros se preguntaban el por qué de tanto desbarate, y de explicarlo se encargó Eusebio Leal, el Historiador de la Ciudad de La Habana, quien aseguró a la prensa que se trata de “una obra necesaria, importantísima. No se pudo hacer en otro momento; se está haciendo ahora en una admirable concertación entre diversos organismos del Estado, como los encargados del suministro eléctrico, el gas, el agua, la fibra óptica, la telefonía… en escenarios ya concluidos”.
Ya este tipo de trabajos ha ido saliendo adelante en una parte del emblemático Malecón habanero, comenzado desde el castillo de La Puta y avanzando hacia la parte moderna de la ciudad.
En esa área la renovación de las instalaciones ha sido prácticamente total y ha reportado grandes beneficios a los vecinos y, por supuesto, como garantía para las inversiones de corte turístico y cultural que van surgiendo a lo largo de la franja costera.
Hasta ahora, ni Eusebio ni ninguna otra autoridad ha dicho a cuánto asciende el costo de las obras, aunque estudios más o menos certeros, realizados por especialistas extranjeros, indican que pueden sumar decena de miles de millones de dólares los trabajos de rehabilitación de las redes en la capital y otras ciudades importantes del país, deteriorados por falta de un adecuado mantenimiento, y muchas veces tras casi un siglo de uso, como es el caso de La Habana Vieja.
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