En los últimos tiempos la restauración del casco histórico de La Habana Vieja está centrada en obras de gran envergadura por el volumen de su inversión y la complejidad de los trabajos. OTRA AVE FENIX
En los últimos tiempos la restauración del casco histórico de La Habana Vieja está centrada en obras de gran envergadura por el volumen de su inversión y la complejidad de los trabajos.
Uno de esos proyectos es el de la restauración del céntrico y emblemático teatro Martí, que casi se puede afirmar que resurgió de sus escombros después de permanecer cerrado durante 40 años, de ellos diez dedicados a una paciente y minuciosa reconstrucción que contempló la recuperación de todo lo que quedaba del edificio original, incluyendo su mobiliario y ornamentación, y el añadido de toda la parafernalia moderna para convertirlo en un teatro acorde con las exigencias actuales del teatro.
Empresas de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal, y del Ministerio de Cultura de la Isla, acometieron los trabajos para preservar sus valores arquitectónicos e históricos pero también dotar a la instalación de recursos más modernos en algunas de sus áreas como la climatización, el audio y las luces.
Arquitectos, ingenieros, muralistas, electricistas, albañiles, carpinteros y restauradores trabajaron hasta en los más elementales detalles para devolverle el esplendor a la antigua sala, que en sus mejores tiempos fue la Meca habanera del teatro bufo, el vodevil, zarzuelas, operetas y dramas, y por donde pasaron no pocas de las figuras cubanas más importantes del arte de las tablas.
Con su estilo neoclásico y su amplísima marquesina, fue conocido también como el ‘Coliseo de las cien puertas‘, pero desde su inauguración en junio de 1884 se llamó oficialmente Irijoa, por el apellido de su dueño vasco, y rebautizado Martí en 1901, en homenaje al Héroe Nacional cubano.
El pasado 24 de febrero reabrió sus puertas con una gala de altura a la que asistieron el presidente Raúl Castro y gran parte de la intelectualidad nacional.
El programa del espectáculo titulado ‘Volver al Martí‘ incluyó fragmentos de piezas antológicas del teatro lírico cubano -‘Cecilia Valdés‘, ‘Amalia Batista‘, ‘Lola Cruz‘, ‘María la O‘-, de autores como Gonzalo Roig, Ernesto Lecuona y Rodrigo Prats, interpretadas por una orquesta juvenil de guitarras, cantantes y agrupaciones corales, además de las actuaciones del ballet de Lizt Alfonso, el Conjunto Folclórico Nacional y la compañía del Anfiteatro del Centro Histórico habanero.
Con la reapertura del Martí, La Habana, y su centro histórico, recuperan uno de los puntos de referencia de su vida cultural.
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