Las autoridades cubanas no quieren perder el tiempo y, tras el devastador paso de los huracanes Ike y Gustav, el Gobierno parece volver a la vida política con la reapertura de los debates sobre el anteproyecto de ley de Seguridad Social. VUELVE EL DEBATE
Las autoridades cubanas no quieren perder el tiempo y, tras el devastador paso de los huracanes Ike y Gustav, el Gobierno parece volver a la vida política con la reapertura de los debates sobre el anteproyecto de ley de Seguridad Social. Si antes la aprobación del texto, que entre otras cosas aumenta la edad de jubilación de los cubanos, era de suma importancia para Raúl Castro, ahora mucho más, por lo que todo apunta a que en la próxima Asamblea Nacional del Poder Popular del mes de diciembre se aprobará convirtiéndose en ley. De momento, más de 710.000 afiliados a los 19 sindicatos nacionales ya han discutido el proyecto, y el debate se ha vuelto a poner en marcha con el objetivo de aprobarlo cuanto antes. Parece así que los dos últimos meses del año estarán marcados por una intensa actividad política en la Isla en la que, además de los esfuerzos para el rescate de viviendas, turismo y especialmente, del sector agrícola tras el paso de los huracanes, Raúl Castro deberá enfrentarse a este nuevo reto político, con el que, entre otras cosas, aspira a conseguir un aumento en la productividad del país. Sin duda alguna, este objetivo se torna ahora más indispensable que nunca para la total recuperación de la mayor de las Antillas.
‘GRANMA’ SE HACE ECO
La evidencia no podía recibir el silencio por parte de las autoridades cubanas por mucho más tiempo. Como ya aseguraba hace unos días este diario, la falta de materiales de construcción se ha convertido en la principal fuente de preocupación de los cubanos, que además de las casas destruidas por el paso de los huracanes, tienen que hacer frente a destrozos en terrazas y patios, por no hablar de las interminables goteras. Guatemala envió ayuda al país hace tan sólo unos días y por fin un miembro del Gobierno daba la cara a través del diario oficial Granma para reconocer que la situación es más complicada de lo que se esperaba. Rafael Soler Deschapell, viceministro de la Construcción, ha sido el que ha reconocido que numerosos centros de la industria de materiales de la construcción, ubicados fundamentalmente en Pinar del Río, Holguín, Las Tunas, Camagüey e Isla de la Juventud, producen hoy por debajo de sus ritmos habituales o continúan paralizados debido a los daños de los huracanes. De momento se necesitarán más de 130.000 tejas para reponer las averías de las instalaciones, pero también hay perjuicios por roturas de equipos e inundaciones en yacimientos que impiden extraer materias primas para su procesamiento en las canteras.
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