Los Nardos, El Trofeo, El Asturianito, son tres restaurantes de La Habana Vieja que han ido ganando espacio en la preferencia de quienes buscan buena comida, con variedad y cantidad que supera sus precios relativamente módicos y en un ambiente agradable. LAS SOCIEDADES ASTURIANAS
Los Nardos, El Trofeo, El Asturianito, son tres restaurantes de La Habana Vieja que han ido ganando espacio en la preferencia de quienes buscan buena comida, con variedad y cantidad que supera sus precios relativamente módicos y en un ambiente agradable. Los tres están ubicados justo frente al Capitolio Nacional en un vetusto edificio de poca agradable presencia, con sus paredes desconchadas, escaleras gastadas y olor a humedades de años. Solo los nombres de los tres restaurantes, tallados en madera en lo alto de lo que una vez fue un elegante portalón y un par de camareros de impecable vestimenta negra que lo invitan con gentileza a pasar, ponen sobre aviso a los transeúntes.
Y también una fila casi perenne de cubanos y extranjeros a la espera de que se desocupe una mesa, señal más que evidente que hace innecesaria cualquier otra promoción. En La Habana hoy un restaurante en CUC donde la gente haga cola para sentarse a la mesa es algo demasiado poco frecuente.
Los Nardos, por ejemplo, se caracteriza por una especie de cocina fusión entre la culinaria española y la cubana, con un evidente buen resultado, fácil de comprobar en un amplio menú de más de 60 platos, aunque la especialidad de la casa es la paella Juventud asturiana, un arroz mixto elaborado con un fume de mariscos, ajo, cebolla, pimientos, carnes, camarones, pescado, pollo, lomo de cerdo ahumado y aromatizado con vino.
El menú puede ser acompañado por una buena provisión de vinos de su cava, que se disfrutan en un ambiente de climatización exacta, hermético a los ruidos de El Prado habanero, a la luz de las velas y con el discreto acompañamiento de piano y violines.
Para los amantes de las curiosidades, el restaurante está amueblado completamente, desde los sillones del recibidor, la barra del bar, sillas y mesas, hasta los espejos de los baños, con verdaderas obras de ebanistería de maderas preciosas cubanas, y es posible apreciar también una amplia colección de trofeos originales de los equipos que han marcado la historia del fútbol en Asturias.
En El Trofeo, más pequeño e íntimo, la especialidad es el Pechugazo de pollo, que como su nombre indica consiste en pechuga de pollo, rellena con jamón y queso; acompañado de salsa Mornay, a la gran fritura y guarnecido a la elección del comensal.
En El Asturianito, en cambio, el cliente puede degustar tanto comida criolla como italiana, desde pastas frescas, pizzas horneadas según su elección, hasta un sabroso bistec camagüeyano. En un ambiente que permite disfrutar de una excelente velada, la especialidad de la casa es el Risotto marinero: Arroz exbolo, pescado, camarón, langosta, mejillones, pulpo, salsa pomodoro, queso parmesano y crema de leche.
Pero hay algo indefinido que llama la atención, y lo aclara solícito Alberto, uno de los jóvenes camareros de Los Nardos, quien combinando la espontaneidad natural del cubano con la experiencia de un servicio gastronómico de escuela, afirma que los tres locales son “sociedades asturianas”.
“Todos los que aquí trabajamos tenemos algo de raíces asturianas por eso pertenecemos a la Sociedad y los restaurantes no son del Estado pero tampoco son una propiedad privada como cualquier paladar de La Habana, más bien formamos una cooperativa en la que todos somos socios y devengamos según las ganancias que se obtengan, por supuesto, a partir de las jerarquías y responsabilidades de cada uno. Pero esa es la motivación esencial para que cada cual se preocupe por hacer bien su parte, y el resultado se ve: ya tenemos un nombre en la gastronomía de la ciudad aun cuando la competencia aumenta por día”.
Los Nardos, El Trofeo y El Asturianito posen además una carta de triunfo, el “dueño” de la cocina, Ángel Ochoa Ramos, uno de los chefs más reconocidos de La Habana, quien desde hace años se encarga de darle el toque especial a los platos.
Ochoa es un amante de las tendencias contemporáneas de la restauración, aunque asegura que “lo nuestro, lo típico, hay que respetarlo; hoy estoy satisfecho por el valor que en los últimos tiempos ha tomado la cocina cubana”. “Cuba tiene para vender, más que sol y playa, cultura y tradición culinaria”.
Acceda a la versión completa del contenido
Gente, gente, gente
La ONG sostiene que el compromiso trasladado entonces afectaba a 51 reclusos, por lo que…
La Presidencia de Cuba ha confirmado este jueves la excarcelación de 2.000 personas privadas de…
El Gobierno cubano ha hecho pública la nueva versión del programa económico en las plataformas…
El arribo del petrolero ruso Anatoly Kolodkin al puerto de Matanzas ha concentrado la atención…
El lanzamiento de estas nuevas denominaciones se produce en un momento en el que la…
Muy pocas turistas caminan ya por La Habana Vieja, cuyas calles solían estar atestadas de…