La búsqueda de aliados internacionales entre las autoridades cubanas también pasa por el desarrollo del sector turístico. Canarias aportará experiencia
La búsqueda de aliados internacionales entre las autoridades cubanas también pasa por el desarrollo del sector turístico. Después de que hace varias semanas Rusia y la Isla firmaran diversos acuerdos de colaboración, la última región en sumarse a la apuesta por contribuir al desarrollo de la mayor de las Antillas ha sido, precisamente, las Islas Canarias. Así lo manifestó el presidente del Parlamento autonómico de Canarias, Antonio Castro, durante una visita a La Habana, en la que anunció que puede aportar su experiencia y sus recursos al desarrollo del turismo hacia Cuba. A pesar de que no se ha anunciado ningún acuerdo concreto, la entrevista con el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, sirvió para tener un intercambio de información, que el canario calificó de «muy positivo». Numerosos canarios viven ahora en Cuba, por lo que Castro aprovechará los próximos días de su visita para mantener reuniones con ellos. La Asociación Canaria de Cuba tiene unos 45.000 asociados, de los cuales 750 son nativos del archipiélago español. De acuerdo con los cálculos de esa institución, en Cuba hay más de 600.000 descendientes de canarios.
Remesas, a debate en la isla
Las remesas vuelven a acaparar la problemática del día a día de los cubanos. Además de las críticas de los expertos a que este dinero no pueda destinarse a la inversión y al ahorro, los rumores apuntan ahora a supuestas restricciones del Gobierno de la Isla a una docena de disidentes en La Habana, que aún no han podido recoger el dinero que les envían los exiliados en EEUU por no poder demostrar su parentesco directo con dichos exiliados. La noticia, publicada por el diario El Nuevo Herald en su edición del pasado sábado, se produce tan sólo un mes después de que el Gobierno denunciase públicamente a varios disidentes conocidos por recibir dinero de un grupo llamado Fundación Rescate Jurídico (FRJ), fundado por el reconocido activista Santiago Álvarez. Lo cierto es que, de confirmarse esta intervención en el capital que entra a la Isla, y quiera o no Raúl Castro, su Gobierno estaría actuando de forma similar a la del mismísimo George W. Bush, que el pasado año 2004 restringió las remesas que los estadounidenses envían a Cuba al imponer que sólo se podían enviar 100 dólares (unos 85 euros) al mes a los familiares directos en la Isla.



