Crónicas habaneras

Barack Obama ha pasado, y con nota de sobra, su examen diplomático ante el resto de líderes del continente americano, reunidos en la Cumbre de las Américas. Lejos de las innumerables fotografías y los apretones de manos que, al menos han sentado las bases para las nuevas relaciones entre EEUU y Latinoamérica, no cabe duda que el tema clave del encuentro ha sido precisamente el único país no invitado: Cuba. CUBA OMNIPRESENTE

Barack Obama ha pasado, y con nota de sobra, su examen diplomático ante el resto de líderes del continente americano, reunidos en la Cumbre de las Américas. Lejos de las innumerables fotografías y los apretones de manos que, al menos han sentado las bases para las nuevas relaciones entre EEUU y Latinoamérica, no cabe duda que el tema clave del encuentro ha sido precisamente el único país no invitado: Cuba. No podía ser de otra manera, después de una intensa semana marcada por las declaraciones de la Administración Obama sobre el levantamiento de las restricciones a los viajes y al envío de remesas. En una entrevista concedida a la cadena CNN, el presidente abrió la puerta a más cambios en la política estadounidense hacia la Isla, pero basados en gestos recíprocos del Gobierno de Raúl Castro. Y eso ha sido precisamente lo que ha pedido Obama en la Cumbre, después de que la pasada semana minimizara el cariz de la noticia dejando a su secretaria de Estado, Hillary Clinton, como encargada de lanzar este mensaje a Raúl Castro. El Gobierno de Cuba no reaccionó de manera inmediata, pero el presidente Castro ya ha asegurado que su Gobierno está abierto al diálogo con EEUU «sobre todo», incluyendo presos políticos. Pero la ilusión quedó diluida después de que el “columnista Fidel” asegurara en una de sus Reflexiones que Obama había interpretado mal estas palabras de su hermano. A pesar de ello, es más que evidente que las bases para el cambio se están afianzando. Si no, ¿por qué el venezolano Hugo Chávez también ha reducido drásticamente su ofensiva hacia EEUU? Ya es conocido el afán de protagonismo del mandatario venezolano y su discreto “paso” por la Cumbre, eclipsado por el efecto Obama, ha sorprendido a muchos expertos. Algo se mueve en Latinoamérica. EEUU ha llamado a la puerta cubana, y la Isla debe decidir ahora si está dispuesta a dejarlo entrar.

COLABORACIÓN

El apoyo internacional se ha convertido en uno de los mejores aliados para que Cuba pueda salir de la grave crisis financiera en la que se encuentra inmersa. Con el crédito de organismos como el FMI cerrado a cal y canto, la única opción es recurrir a los viejos aliados. Por eso, el Gobierno cubano ha recibido con los brazos abiertos la propuesta de Venezuela para elevar de forma conjunta la producción de níquel en la región, muy afectada por el desplome de los precios de las materias primas. Con esta ayuda, el país espera elevar a más de 100.000 toneladas del mineral su producción anual, actualmente ubicada en unas 75.000 toneladas.

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