El revuelo originado en Cuba tras conocerse la existencia de un vídeo que revelaría las verdaderas causas de la expulsión de Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, ha dado paso a numerosos ‘dimes y diretes‘ sobre la veracidad de este anuncio. LOS VIDEOS DE LA DISCORDIA
El revuelo originado en Cuba tras conocerse la existencia de un vídeo que revelaría las verdaderas causas de la expulsión de Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, ha dado paso a numerosos ‘dimes y diretes‘ sobre la veracidad de este anuncio. Al parecer las imágenes, visionadas por la élite militar cubana, muestran conversaciones de ambos con chistes relativos a la enfermedad y los años en el poder de Fidel Castro, y cuestionamientos sobre la capacidad de Raúl para dirigir el país. Según la prensa, la mayoría de las grabaciones fueron realizadas en la residencia del empresario Conrado Hernández, representante de los intereses comerciales del País Vasco en la Isla y amigo de Lage desde la infancia. Mucho se comenta en La Habana cómo es posible que Lage haya caído en la misma “trampa” que su gran amigo Roberto Robaina, y no se acaban de creer esta versión. Al igual que ahora, en 1999 Robaina fue destituido de su cargo de canciller. Asombroso el parecido del caso. A los tres años, fue mostrado a la élite gobernante un vídeo en el que Raúl Castro le reprochaba «haber sobrepasado los límites» en su relación con el entonces ministro español de Asuntos Exteriores, Abel Matute. Tampoco parece casual el hecho de que haya sido el New York Times, y no la prensa estatal, el encargado de dar la exclusiva de los vídeos. No sería de extrañar que las autoridades se pusiesen en contacto con el prestigioso diario estadounidense para lanzar un nuevo mensaje a Barack Obama: el único con el que podrá negociar cambios en las relaciones será con el propio Raúl Castro.-
‘TELECOS‘ Y CONFLICTOS
La firma caribeña Digicel se ha visto envuelta en un “conflicto diplomático”, después de ser la encargada de fletar un avión con altos directivos de la compañía y el ex primer ministro jamaicano PJ Patterson, que viajaron a la Isla para, supuestamente, firmar acuerdos de colaboración. Todo habría salido redondo de no ser por la polémica que ha generado el regreso del avión en cuestión. Muchos piensan que la aeronave no sólo trasportaba a los interesados en la firma del acuerdo. Más bien aseguran que el viaje habría servido para trasladar una importante suma de dinero, e incluso a un grupo de cubanos ansiosos por salir de la Isla. Los implicados lo niegan todo, y están dispuestos a que la investigación continúe para no perjudicar un posible acuerdo entre Etecsa y Digicel. Un pacto que sin duda evitaría el ‘compromiso‘ que supondría para Cuba tener que aceptar la colaboración de firmas estadounidenses del sector, ahora que estas pueden optar a competir por licencias en la Isla.



