Otro año más, por decimonovena vez consecutiva, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), ha emitido una condena contra el embargo comercial que EEUU mantiene sobre sobre la Isla de Cuba desde hace ya unos 48 años. La ONU condena de nuevo el embargo
Otro año más, por decimonovena vez consecutiva, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), ha emitido una condena contra el embargo comercial que EEUU mantiene sobre sobre la Isla de Cuba desde hace ya unos 48 años. Como ya es de costumbre, esta resolución fue adoptada con sólo dos votos en contra, los correspondientes al representante estadounidense en el concilio y a su socio histórico en esta misma controversia: el embajador israelí. El más que previsible guión, sin embargo, ha tenido durante este año algunos matices que los cubanólogos señalan en los apuntes de mayor urgencia que han escrito en sus blogs. Para empezar ni la reacción del canciller cubano, Bruno Rodríguez, ni la defensa del voto negativo de los diplomáticos de Washington han tenido la virulencia y la fuerza de otros años. Ambas alocuciones, a decir de los expertos, tienen un aire de trámite o discurso obligado que las delata. Por otro lado, la tradicional lluvia de informes previos a la votación que inunda siempre los medios de comunicación de la Isla de diatribas contra el bloqueo no ha tenido la intensidad de los buenos tiempos, lo que parece indicar que la situación se ha calmado.
El fin de los “comedores obreros”
El hecho de que el Gobierno eliminase los “comedores obreros” de los ministerios de Trabajo y Seguridad Social, de Finanzas y Precios, de Comercio Interior y de Economía y Planificación, ha supuesto una sorpresa para muchos de los trabajadores implicados por esta medida y que han visto alteradas sus rutinas. En los ministerios anteriormente citados están distribuyendo unos 15 pesos cubanos (0,6 euros) para que los empleados puedan organizarse por sí mismos la comida del mediodía. Este dinero sólo es entregado cuando el empleado se encuentre físicamente en su puesto de trabajo. La bloguera Yoani Sánchez explica en su página que esta cifra va a afectar principalmente a aquellos empleados que ganan menos de esa cantidad por una jornada laboral de ocho horas. También dice que si este importe es cierto, el Estado cubano estaría admitiendo que para sufragar los gastos de alimentación y transporte debería pagar, al menos, tres veces esa cantidad por día de trabajo. Esta medida es una de las reformas establecidas por el presidente de Cuba, Raúl Castro, para acabar con las llamadas “gratuidades indebidas”, que según el mandatario, son contrarias a la escasez de recursos de la mayor de las Antillas.



