En declaraciones a Prensa Latina, Armando Choy Rodríguez, presidente del Grupo de Trabajo Estatal para el Saneamiento, Conservación y Desarrollo de la Bahía de La Habana, asegura que el proceso de recuperación de esta rada habanera ha sido largo y laborioso y ha necesitado medios nacionales e internacionales para ser realizado con éxito. En declaraciones a Prensa Latina, Armando Choy Rodríguez, presidente del Grupo de Trabajo Estatal para el Saneamiento, Conservación y Desarrollo de la Bahía de La Habana, asegura que el proceso de recuperación de esta rada habanera ha sido largo y laborioso y ha necesitado medios nacionales e internacionales para ser realizado con éxito. En su opinión, la experiencia acumulada en estos trabajos puede servir para poner en marcha proyectos similares en otros enclaves con problemas similares tanto del Caribe como del mundo. Sin embargo, para asegurar el futuro es necesario concienciar a la población de la necesidad de preservar lo conseguido.
-¿Cuál ha sido el proceso por el que la Bahía de La Habana ha recobrado su fauna marina y ornitológica?
-La Bahía de La Habana ha resurgido porque el trabajo realizado ha permitido la disminución significativa de las concentraciones de los sólidos en suspensión en toda el área, un indicador infalible de contaminación no biodegradable en cualquier ecosistema marino. Las aguas estaban muertas por muerte antrópica y de hecho, esa fue la causa de que se fueran todas las aves y peces de este lugar. Lo cierto es que el proceso de deterioro de la Bahía se detuvo y comenzó el de recuperación ambiental para ir restableciendo el equilibrio ecológico de los 47 millones de metros cúbicos de líquido de los 5,2 kilómetros cuadrados del espejo acuático. Primero, claro, estuvo la decisión política de las autoridades cubanas de solucionar drásticamente el problema de contaminación de la Bahía, para lo cual se requería de tiempo, recursos materiales y humanos, y también ayuda exterior.
-¿En qué han consistido los trabajos realizados para limpiar las aguas?
-No se trata solamente de limpiar el agua, ha sido preciso eliminar hidrocarburos de las costas, recoger sólidos flotantes y grasa, que entre el 2000 y el 2008 han supuesto un total de unos 73.000 metros cúbicos. Había que lograr que los responsables de las decisiones en los centros económicos que rodean la Bahía no se dejaran llevar por la inercia y tomaran con presteza las medidas adecuadas para evitar el vertimiento de tóxicos. Según los datos recopilados por por el Centro de Ingeniería y Manejo Ambiental de Bahías y Costas indican que a principios de los ochenta había en el agua 3,4 miligramos de sólidos por litro y en el 2008 la cifra no superó los 0,12 miligramos. La concentración de oxígeno aumentó de tres miligramos por litro en 2008. Creo que la experiencia de los trabajos realizados en esta rada habanera, puede servir de base para el trabajo de descontaminación de otras ensenadas en el Caribe y en el mundo.
-¿Qué medidas se deben tomar en el futuro para consolidar lo conseguido con los trabajos de limpieza de la Bahía?
-La obra realizada es magnífica, pero el porvenir de la Bahía estaría comprometido sin abundar en la educación ambiental de los habaneros. Es preciso crear conciencia en la población y en los dirigentes de las empresas de la importancia de preservar lo alcanzado para tener ahora y en el futuro una de las bahías más limpias del mundo. En muchos aspectos la educación es fundamental para asegurar el futuro. Ahí juegan un papel de gran importancia iniciativas como ‘Amigos de la Bahía‘, el programa educativo que se desarrolla en 52 escuelas ubicadas en la cuenca, con círculos de interés, talleres, concursos, visitas a museos y otras actividades que propician la toma de conocimientos y conciencia de los niños para mejorar su relación con el medio. Es necesario que se comprenda que el hecho de rescatar la Bahía no habrá servido de nada si ahora no se preserva.



