Se dice que el Puerto de El Mariel, a 45 kilómetros al oeste de La Habana, se convertirá en el más importante de Cuba a la vuelta de unos años a golpe de la modernización que se realiza actualmente con aporte multimillonario del gobierno y empresas brasileños. Se dice que el Puerto de El Mariel, a 45 kilómetros al oeste de La Habana, se convertirá en el más importante de Cuba a la vuelta de unos años a golpe de la modernización que se realiza actualmente con aporte multimillonario del gobierno y empresas brasileños. La obra, según las autoridades cubanas, será el centro de una Zona Especial de Desarrollo en un área de 400 kilómetros cuadrados donde ya existen algunas empresas, y contará con autopistas, vías férreas y todo lo necesario para lanzar a ese rincón de Cuba hacia el desarrollo. Pero Mientras «la civilización» llega, quizá todavía quienes no han estado por allí tengan tiempo de conocer lo que queda de uno de los pueblitos más pintorescos del occidente de Cuba, dormido en el fondo de la enorme bahía en la que saltaban los delfines y era bien fácil ver las aletas de los tiburones en busca de presas. Un pueblo de mar con pocos marineros y, en cambio, con una enorme fábrica de cemento que se tragó las canteras de los alrededores, algunos restaurantes junto al mar para degustar buenas paellas a la cubana, un hotelito, La Puntilla, paraíso para amantes furtivos, erigido en una estrecha lengua de tierra y rodeado casi por completo por las aguas mansas de la bahía, y hasta una Academia Naval, quizá la única en el mundo -cosas de esta isla maravillosa- encaramada en la cima de una loma.



