UN NUEVO MINISTRO ESPERADO POR TODOS

Radio Bemba

Se veía venir y Radio bemba no se equivocó. Tras el fallecimiento de Luís Casas Re­gueiro, quien se desempeñaba como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucio­na­rias (FAR), el designado para sustituirlo fue el General Leopoldo Cintra Frías (Polito para sus más allegados), quien era hasta entonces viceministro primero de las FAR. Se veía venir y Radio bemba no se equivocó. Tras el fallecimiento de Luís Casas Re­gueiro, quien se desempeñaba como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucio­na­rias (FAR), el designado para sustituirlo fue el General Leopoldo Cintra Frías (Polito para sus más allegados), quien era hasta entonces viceministro primero de las FAR.

En Cuba existe una «cosa» que se llama política de cuadros, mediante la cual, con muchos papeles, chequeos, expedientes y demás, se van preparando quienes se supone sean los sustitutos de sus jefes inmediatos superiores. Desde abajo hasta lo más alto. Lo que pasa es que a la hora de la verdad un mecanismo tan complejo casi nunca funciona, o si lo hace, generalmente los sustitutos de difuntos o defenestrados parecen salir «a dedo».

Y así usted puede ver que si cambian al ministro del Azúcar, puede ser reemplazado por el que estaba en la Industria Sideromecánica, y este a su vez por el primer secretario del Partido Comunista en una provincia, y así sucesivamente, mientras que el «cuadro» que se estaba preparando para ocupar el lugar del primero seguirá esperando o quizá vaya de viceministro a Salud Pública, un cargo en el que jamás en su vida había pensado. Ejemplos de esos enroques hay de sobra.

Pero en las FAR la cosa es distinta. Militares al fin, funcionan como un reloj, de ahí que la política de cuadros sea allí, posiblemente, donde único se lleve al pie de la letra, y con resultados.

Por eso Radio bemba daba por hecho que Polito sería el sustituto, aun cuando el relevo demoró unas cuantas semanas.

Además, el hombre tiene un largo historial, pues con 70 años, es miembro desde 1991 del selecto Buró Político del Partido, pero ya en 1957, con 16 años, se sumó a la guerrilla que Fidel Castro dirigía en la Sierra Maestra, y cumplió misiones militares en Etiopía en 1978 y en Angola, en 1982, 1986 y 1987, donde bajo su mando se libró el famoso combate de Cangamba, y, más aún, fue el estratega de la decisiva batalla de Cuito Cuanavale, que marcó la victoria definitiva de las tropas cubano-angoleñas sobre el ejército sudafricano.

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