Rosita vive en Miami. Se fue de Cuba hace unos cuantos años porque ya no soportaba las carencias de su país y quería vivir mejor; pero todos los meses su familia de Cuba se las arregla para enviarle las medicinas que necesita para su padecimiento de la glándula tiroides. Rosita vive en Miami. Se fue de Cuba hace unos cuantos años porque ya no soportaba las carencias de su país y quería vivir mejor; pero todos los meses su familia de Cuba se las arregla para enviarle las medicinas que necesita para su padecimiento de la glándula tiroides.
A Fausto le pasa algo parecido. También vive en el norte y sin problemas, pero no deja de pedirle a sus parientes en La Habana que le manden, cada vez que tengan un «chance», las pastillitas de PPG, que le asientan tanto para el colesterol alto.
Alicia no quemó las naves, sencillamente se buscó un contrato en Italia y le va muy bien, pero así y todo las vitaminas Zentrum y las aspirinas Bayer le salen muy caras y dice que no le hacen tanto «efecto» como las pastillitas multivitamínicas y las aspirinas cubanas que sus parientes le mandan o que ella misma se lleva en grandes cantidades cada vez que va de visita a la isla.
Por su parte Pepe, que vive en Orlando, Florida, se las arregló para, en un viaje a La Habana para ver a sus parientes y 50.00 dólares mediante, «arreglarse los dientes» y regresar para allá con una sonrisa Colgate; y algo parecido hizo la hija de una vecina, que vive en México, y en la última visita retornó para el país azteca con una cirugía estética que la dejó como nueva Los más bichos, encargan o compran medicinas en Cuba casi «al por mayor» y se las llevan «embarajadas» (camufladas) para Estados Unidos, Europa, o algún que otro país latinoamericano para revenderlas y hacer un negocito bastante lucrativo. Hace un tiempo atrás estas cosas no pasaban, o por lo menos el fenómeno no era tan ostensible. Indagando en Radio bemba aparecieron las más diversas interpretaciones: Para los «patriotas» no es otra cosa que el efecto boomerang del embargo. Los amantes de la ciencia aseguran que ello confirma que la medicina cubana es tan buena como dicen las autoridades. Otros lo califican como un efecto colateral de la crisis económica internacional, y los más pragmáticos sacan la conclusión de que nadie es tan bobo como para despreciar las gratuidades y los precios subsidiados del socialismo a la cubana.



