LA FURIA DE LA MORINGA

Radio Bemba

De las bondades de la moringa, ese árbol de nombre casi obsceno y que califican de milagroso, ya se venía hablando desde hace tiempo a nivel de Radio bemba, aunque sobre todo entre los amantes de la medicina verde y los cultivadores de plantas exóticas, que no son muchos. De las bondades de la moringa, ese árbol de nombre casi obsceno y que califican de milagroso, ya se venía hablando desde hace tiempo a nivel de Radio bemba, aunque sobre todo entre los amantes de la medicina verde y los cultivadores de plantas exóticas, que no son muchos. Pero los recientes comentarios del «máximo líder» sobre esa planta cayeron como trueno en cielo despejado y destaparon una verdadera fiebre, que ha empeorado porque hasta el momento casi nadie conocía la famosa planta. «Ando loca detrás de un macito de moringa para hacer té pues dicen que es buenísima para el estrés», fue el buenos días que me espetó una compañera de trabajo. «Pues mira – la atajó otro que de pasada escuchó el comentario- el domingo en el agromercado de Calzada y K un tipo estaba vendiendo macitos de moringa a 5.00 pesos cada uno, ¡y la gente los estaba comprando de dos en dos!». Maritza, una técnica en rayos X que vive en la zona de Managua, que es casi lo mismo que decir en pleno campo, asegura que en el CDR de su cuadra hasta repartieron para cada vivienda una bolsita con su respectiva plantita, aunque a decir verdad esto no ha ocurrido en otros barrios, al menos por el momento.

Lo cierto es que ya hay quienes dicen saber para qué sirve cada parte de la planta, dónde encontrarla y cómo son sus hojas y flores, mucho más desde que el Granma, siempre después que el Comandante hablara del asunto, publicara un escrito sobre sus propiedades, forma, color y hasta el método más adecuado para sembrarla.

La que se quedó como loca cuando leyó el periódico fue Mercedes, una mulata que tiene un verdadero vergel en la azotea de su edificio, en pleno barrio de Centro Habana, pues me condujo escaleras arriba hasta allí y como quien guarda un tesoro me mostró una maseta en la que crece lozano y verde un delgado tallito de moringa. La pobre. Ignoraba que no se trata de una simple matita a la cual se le puede echar agua con regadera, sino un árbol que fácilmente alcanza los 15 metros de altura, y ahora se pregunta a dónde va a meter «eso» cuando comience a echar raíces.

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