Este mundo está virado al revés, dice Elvira la vecina. Ella aseguraba que «este año nos vamos a morir de calor», porque el invierno se fue casi sin frío. El más cálido en muchos años según los meteorólogos. Este mundo está virado al revés, dice Elvira la vecina. Ella aseguraba que «este año nos vamos a morir de calor», porque el invierno se fue casi sin frío. El más cálido en muchos años según los meteorólogos. Y por eso ya todo el mundo, recordando la canícula de años anteriores, estaba preparándose para un verano infernal. Al fin y al cabo, el año pasado mayo fue candela y en junio a cualquiera se le derretía la moyera. Pero quién le dice a usted que mayo pasó fresquito, con días en los que hasta se podía prescindir del ventilador por las noches. Y junio casi igual.
Todo gracias a la lluvia que ha caído a chorros en todo el país en los dos últimos meses. Los más viejos recuerdan que «antes», cuando nadie hablaba del cambio climático, era así, y a esa lluvia constante durante semanas la llamaban «temporales», pero los más jóvenes ya había borrado esa palabra de sus diccionarios y muchos hasta andaban protestando porque se iban a convertir en ranas, pues quién ha visto que en este país pasen días y días sin verse el sol como si estuviéramos en Londres pero sin niebla.
Solo cerrando junio parece que al fin el verano como Dios manda está llegando. Desde hace unos días amanece con sol y no hay que levantarse mirando al cielo para ver si hay muchas nubes. La gente comienza a sacar las trusas y a pensar en la playa… ¡y a quejarse del calor, que para eso estamos en Cuba!



