Para los amantes del ecoturismo y todo lo que implica descubrir las cosas raras de la naturaleza, sobresale por estos días un espectáculo para el cual, si usted tiene paciencia, será debidamente recompensado. Para los amantes del ecoturismo y todo lo que implica descubrir las cosas raras de la naturaleza, sobresale por estos días un espectáculo para el cual, si usted tiene paciencia, será debidamente recompensado. Se trata de la observación de tortugas marinas durante la etapa de anidación, que se encuentra en estos momentos en pleno apogeo.
Esta es ahora mismo una de las opciones del ecoturismo en el Parque Nacional Guanahacabibes, allá donde se acaba la isla cuando caminamos hacia el oeste. En las noches, desde mayo hasta septiembre, se organizan allí recorridos a las playas con el fin de presenciar la llegada de los quelonios para hacer sus nidos, en especial las tortugas marinas verde, carey y caguama, que desovan en las dunas de Guanahacabibes, al amparo de proyectos conservacionistas. Se trata, según los administradores del parque, de una oferta de gran demanda en la actualidad, pues posibilita ver tanto el arribo de esos animales como sus nidadas, al tiempo que se refuerzan las acciones para preservar a los habitantes del océano, venerados por antiguas culturas que los denominaban peces con escudos. Todo transcurre en un ambiente casi mágico, como de retorno a tiempos ancestrales, cuando la civilización aun no lo había invadido todo y la naturaleza podía considerarse dueña y señora. En la arena se erigen campamentos de voluntarios para vigilar la llegada de las criaturas, cuidar los huevos y proseguir las pesquisas sobre los peculiares animales, quienes apenas son iluminados por los destellos del Faro Roncali, que marca el límite oeste del archipiélago cubano. Pero además los visitantes disfrutan de paseos sobre farallones, viajes entre cavernas y recorridos por una selva tropical de elevada biodiversidad, son otras opciones de ese escenario natural, Reserva de la Biosfera. Camino a Cueva Las Perlas, los viajeros pueden apreciar un bosque que abriga a árboles de más de 200 años y numerosas variedades de pájaros como el Tocororo, la Cartacuba y el Zorzal.



