Si usted le pregunta a cualquier cubano sobre algunas de sus costumbres a la hora de comer, la respuesta más segura puede ser un salomónico “porque es así”. COSAS DE LAS COSTUMBRES
Si usted le pregunta a cualquier cubano sobre algunas de sus costumbres a la hora de comer, la respuesta más segura puede ser un salomónico “porque es así”. Tendrán que ser los estudiosos de la gastronomía y sus anexos quienes hurguen en la historia para sacar en claro de donde viene el hábito de mezclar “sala’o con dulce” algo impensable para los abuelos “gallegos”, aunque quizá la cosa venga por la parte de los esclavos africanos, o quizá de los chinos, que también pusieron su granito de arena en ese “ajiaco” que es la comida cubana.
Si no, fíjese que casi siempre hay que acompañar los platos con algo dulce, preferiblemente el plátano bien maduro, frito o, en el peor de los casos, hervido, pero también al natural, cuando es el plátano de fruta. Y a falta de plátano, el boniato cubre las expectativas, y aunque por naturaleza es dulce, muchas amas de casa le agregan azúcar a la hora de cocinarlo, lo mismo que a los frijoles negros, que para que queden especiales deben tener ese “puntico”.
Y de los postres ni hablar, porque al cubano le gustan tan dulces que empalagan, y como el azúcar la adicionan en cantidades industriales a las mermeladas, a la hora de servirlas deben ir con queso, contradictoriamente, “para matar el dulce”.
Qué cubano, sobre todo los más viejos, no recuerda que cuando iban a la escuela cargaban para la merienda con un “pan con timba”, una especie de sandwish preparado con sendas lascas de dulce de guayaba o membrillo y queso blanco o amarillo, que era una pedrada calórica suficiente para aguantar a pie firme hasta la hora del almuerzo.
Otro habano a la vista
Para remarcar la calidad del tabaco cubano y satisfacer a fumadores de todo el mundo, acaba de ser presentado el nuevo habano H.Upmann Half Corona en una petaca metálica de cinco unidades. Esta novedad -dicen los productores-, estará en breve en los más de 125 países a los que vende tabaco cubano la corporación internacional Habanos SA.
El Half Corona aparece en un cajón de 25 unidades desde 2011, con gran acogida entre los fumadores, y ahora renueva su manera de distribuirse con las petacas metálicas. Se trata de una de las marcas más codiciadas, sobre todo en Europa y Reino Unido.
Herman Upmann fue un banquero alemán cuya afición por el tabaco cubano le llevó a establecerse en La Habana en 1840.



