Como estuvimos en agosto de vacaciones, no habíamos podido conocer los comentarios a nivel de calle en La Habana sobre la nueva Ley Tributaria, que desde hace meses andaba de boca en boca y que fue aprobada en la sesión de mediados de año de la Asamblea Nacional del Poder Popular, sin que, como ocurre siempre, los parlamentarios no dijeran ni “ji” en contra. LA SANGRE NO LLEGA AL RÍO
Como estuvimos en agosto de vacaciones, no habíamos podido conocer los comentarios a nivel de calle en La Habana sobre la nueva Ley Tributaria, que desde hace meses andaba de boca en boca y que fue aprobada en la sesión de mediados de año de la Asamblea Nacional del Poder Popular, sin que, como ocurre siempre, los parlamentarios no dijeran ni “ji” en contra.
Con anterioridad muchos decían que se avecinaba poco menos que el Armagedón, porque con la cantidad de impuestos que iban a lanzarle por la cabeza a la gente, el poco dinero que gana la mayoría de los cubanos definitivamente se iba a evaporar.
En realidad, los cubanos son de los que menos impuestos pagan en este mundo, aunque eso no es raro teniendo en cuenta que también son de los que más bajos salarios perciben, aunque disfrutan de amplias gratuidades y subvenciones estatales que siempre ayudan a aguantar el golpe, pero aun así la cuenta no da para cobrarles impuestos.
De eso al parecer “se dieron cuenta” los promotores de la legislación y, felizmente, la sangre no llegó al río, pero a la larga los cubanos irán poniendo los pies en la tierra aunque se pinchen con las piedras.
Así, quedó claro que si bien en la legislación se habla de los impuestos sobre los ingresos personales, en ese acápite se mantendrá la exención sobre los salarios mientras no cambien las actuales condiciones económicas, lo que para muchos significa que de aquí a que eso suceda “María camina y Juana gatea”.
Lo mismo ocurre con el impuesto sobre la propiedad de viviendas y solares yermos, que tampoco se aplicará hasta tanto no existan las condiciones económicas que lo hagan posible y se actualice el Registro de la Propiedad, e incluso se exonerará de su pago a los propietarios de viviendas declaradas inhabitables, que son bastantes. Además, se concede un periodo de gracia de cinco años en el pago de este impuesto a quienes asuman la construcción de viviendas por esfuerzo propio.
Estos dos puntos centraban los comentarios de todo el mundo por las causas ya conocidas, y hubo en Radio bemba hasta frases calienticas como aquella de que “jueguen con la cadena, pero no con el mono” o como dijo Emelina, una veterana militante comunista que nunca se le ha quedado callada a nadie: “Parece que algunos quieren una revolución dentro de la revolución”.



