La última ley emitida por la aduana y que se puso en marcha el 3 de septiembre sigue dando qué hacer en Radio bemba. La última ley emitida por la aduana y que se puso en marcha el 3 de septiembre sigue dando qué hacer en Radio bemba. A la tradicional pregunta de «¿Qué tal el viaje?» que familiares y amigos le hacen invariablemente al que llega del extranjero, ahora se agregan, casi obligatoriamente: «¿Te demoraste mucho en la aduana?»; «¿Te revisaron mucho?», «¿Te decomisaron muchas cosas?» Todo por el alboroto que se ha armado con la dichosa disposición, según la cual, entre otros asuntos, para los artículos importados sin fines comerciales cuyo valor supere los 50,99 pesos y alcancen los 500,99 pesos, los derechos aduaneros serán del 100 % de su valor (o sea, se pagarán por la misma cantidad de su valor); y para los que oscilen entre los 501.00 y 1000.00 pesos, será del 200 % (el doble). Y como casi cualquier cosa en este mundo puede costar más de 50.99 pesos cubanos, la gente se preocupa, y más los cubanos, que cuando salen de viaje al extranjero cargan para casa hasta con las cosas más increíbles.
Aunque, para ser justos, viajeros a los que les hemos preguntado sobre el tema no han pasado grandes apuros, y algunos opinan que la legislación parece hecha «más para meter miedo que para otra cosa, y para presionar a la gente a que se gasten los billetes en el país y no afuera».
En cuanto a los envíos hacia el país por vía aérea, marítima, postal o de mensajería parece que la cosa se le ha puesto mal a la aduana.
Según las regulaciones contenidas en la Resolución No. 122 y las indicadas en la No. 223, del Ministerio de Finanzas y Precios, el pago de los derechos aduaneros por personas naturales que reciban envíos, será en pesos convertibles, con un límite de 200.00 pesos. De ellos, los primeros 30.00 (o su equivalente en 3 kilogramos de misceláneas) son libres de impuestos; o sea, que si el valor de los artículos del envío topa el límite dispuesto, el pago no superaría los 170.00 CUC».
Pero como la gente las inventa en el aire, algunos comenzaron a estudiar con lupa el texto y a buscarle una rendija por donde escapar, y la encontraron. Un empleado de Comunicaciones, que tiene que ver con esos envíos, nos aseguró que ahora la preocupación de los agentes de la aduana es que los grandes bultos postales están llegando al país cada vez menos, y en cambio, crece por días una verdadera avalancha de paqueticos que no pesan más de 3 kilogramos, y por tanto, entran al país «libres de polvo y paja».



