Merecido reconocimiento

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Tras ser ampliamente homenajeado en 2012 a propósito del centenario de su natalicio, a pesar de décadas de olvido, el controvertido dramaturgo y escritor Virgilio Piñera se convierte ahora en motivo de inspiración para dos obras cinematográficas, el largometraje de ficción ‘Si vas a comer espera por Virgilio’, de Tomás Piard, y el documental ‘Tuya para siempre’, del realizador Pablo Massip. Tras ser ampliamente homenajeado en 2012 a propósito del centenario de su natalicio, a pesar de décadas de olvido, el controvertido dramaturgo y escritor Virgilio Piñera se convierte ahora en motivo de inspiración para dos obras cinematográficas, el largometraje de ficción ‘Si vas a comer espera por Virgilio’, de Tomás Piard, y el documental ‘Tuya para siempre’, del realizador Pablo Massip.

Y precisamente, por tratarse de una figura de la que durante mucho tiempo algunos no pronunciaban ni el nombre, ambas obras han despertado un redoblado interés en el público.

Roberto Smith, vicepresidente del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), calificó a ‘Tuya para siempre’ como una joya de la documentalística cubana, con categoría de ensayo cinematográfico, por su calidad artística y densidad intelectual.

Por su parte, Rosario Cárdenas, directora de la Compañía Danza Combinatoria, cuya coreografía ‘María Viván’, inspirada en un poema de Virgilio Piñera sirve de pretexto a Massip para desplegar una aguda reflexión cultural, antropológica y social, declaró sentirse muy emocionada por el tránsito de su obra al cine en este mediometraje de 45 minutos de duración.

Massip confesó que hizo el cortometraje en muy pocas semanas y sobre la marcha entretejió esta historia, en la cual se fusionan el talento multifacético de Piñera, la densidad conceptual del sistema poético combinatorio de José Lezama Lima y el rico mundo creativo de Rosario Cárdenas.

Graduado de la Escuela Superior Política de Minsk, Belarús, y del Instituto Superior de Arte, en Cuba, el cineasta se acompañó de un equipo profesional integrado por consagrados como el productor Santiago Llapar y Enrique Pineda Barnet como asesor, además de jóvenes recientemente graduados.

En tanto, ‘Si vas a comer espera por Virgilio’, basada en la obra homónima del Premio Nacional de Teatro José Milián, es el más reciente filme del director Tomás Piard, autor de cintas controversiales como ‘El viajero inmóvil’, recreada a partir de la novela ‘Paradiso’, de José Lezama Lima. Piard aseguró que el texto de la pieza teatral le pareció un material lleno de posibilidades y de matices, que coincidía con sus experiencias personales de la década de 1970.

Declaró que su visión se centra en el autor de ‘Aire Frío’ y su dimensión como escritor, y que quiso rendir tributo a un extraordinario intelectual que legó a la historia de la cultura cubana una obra original, valiente y absolutamente personal.

‘Si vas a comer…’ intenta plasmar el dolor, la soledad y la amargura de Virgilio en sus años de traductor, durante los cuales nunca dejó de escribir, pero permanecía en el ostracismo por sus diferencias con quienes regían la cultura nacional en esa etapa.

Iván García, actor que interpreta a Virgilio, confesó que le fue difícil trabajar de una forma más comedida, enfocada en el conflicto interno del personaje, en lugar de utilizar las acciones físicas necesarias para un montaje teatral.

Para Valia Valdés y Javier Casas, los restantes miembros del elenco, la experiencia fue una de las mejores de su carrera y la oportunidad de crecer profesionalmente.

El filme, producido por el Instituto Cubano de Radio y Televisión, el Centro Nacional de Artes Escénicas y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, se estrenó como parte de las celebraciones por los 54 años de esta última institución.

Los más viejos recuerdan a Nitza Villapol como una figura emblemática de la cocina cubana, que casi todas las tardes acompañaba a las amas de casa en su programa ‘Cocina al minuto’, por la televisión, con recetas «fáciles y rápidas de hacer» según el eslogan que la hizo famosa. Su presencia en la pequeña pantalla data de los tiempos en que la CMQ pertenecía a la familia Mestre y cuando Fidel Castro ni soñaba con llegar al poder. Luego «llegó el Comandante y mandó a parar», y la CMQ dejó de ser una empresa privada, pero Nitza siguió allí, con sus recetas, adaptándose y adaptando la cocina a los avatares políticos y económicos del país.

Pero ella, como por arte de magia, sustituía un ingrediente por otro, y al final allí aparecía un nuevo plato, o quizá alguna variación sobre un mismo tema. Por eso, todavía hoy decir Nitza Villapol es sinónimo de recetas, y paradójicamente muchos la recuerdan por estos días con frecuencia, cuando se puede decir que abundan más que nunca los programas de cocina en la televisión.

Varios canales incluyen esos espacios en sus parrillas, lo cual parece estar muy bien sobre todo porque muestran las tendencias de la buena mesa en distintos países.

Pero ¡Ay!, el problema radica en que casi siempre proponen recetas que en Cuba es casi imposible confeccionar.

Porque difícil que en la isla se pueda preparar una sopa de calabaza, al más puro estilo mexicano, cuando nadie conoce los chiles picantísimos que marcan la pauta en la cocina del vecino país. Menos aún un sancocho como en Bogotá, que requiere, además de crema de leche y alcaparras, al menos cuatro variedades de papas para darle la textura precisa, cuando en Cuba solo se conocen las denominadas popularmente roja o blanca, y la crema de leche y las alcaparras están a precios por las nubes en las shoping, cuando aparecen.

La gota que colma el vaso la deja caer la televisión china, con exquisiteces del milenario país imposibles de preparar por llevar vinagres especiales, aceites desconocidos, especias de otro mundo, pescados y mariscos imposibles de capturar en las aguas caribeñas, y hasta utensilios indescriptibles que nada tienen que ver con las ollas y sartenes que reinan en la cocina criolla. Y para completar, una traducción que invita más a la risa que al paladar cuando el chinito, con cara golosa, le dice al televidente: «¡Ete plato con calne de celdo, lábanos y lemolacha e muy sabloso!»

La única opción es «Con sabor», un programita de factura nacional que sale al aire los sábados y en el cual los ingredientes sí son reconocibles y están más o menos a la mano, aunque a veces, con los problemas de precios y abastecimientos que abundan en el mercado local, las recetas no son tan «fáciles y rápidas de hacer» como en los tiempos en que Nitza las inventaba en el aire.

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