Crónicas habaneras

Cada domingo, muchos persiguen el Tribuna de La Habana, el tabloide semanario de la capital, pues de vez en cuando trae algunas lecturas interesantes para matar el aburrimiento del último día de la semana, pero sobre todo, porque sin falta anuncia los productos que serán distribuidos por la libreta en la semana entrante, ofertas de trabajo y, más recientemente, el calendario de apagones planificados por la empresa eléctrica, con días, barrios y horarios en que ocurrirán la afectaciones. ¡ESE APAGOOOON!

Cada domingo, muchos persiguen el Tribuna de La Habana, el tabloide semanario de la capital, pues de vez en cuando trae algunas lecturas interesantes para matar el aburrimiento del último día de la semana, pero sobre todo, porque sin falta anuncia los productos que serán distribuidos por la libreta en la semana entrante, ofertas de trabajo y, más recientemente, el calendario de apagones planificados por la empresa eléctrica, con días, barrios y horarios en que ocurrirán la afectaciones.

Porque por suerte, la Empresa Eléctrica se decidió a anunciar los apagones y no cortar la energía sin más ni más a la hora que le pareciera, pues no se trata de desabastecimiento de combustible o de baja generación, sino que desde hace buen tiempo sus operarios andan por toda la ciudad sustituyendo los viejos y maltrechos postes del tendido eléctrico, por otros nuevos.

Cándido es uno de esos viejitos jubilados que aparentemente no tienen nada que hacer pero resuelven todo en la casa mientras el resto del clan está en el trabajo o en la escuela, y en cuanto lee la fecha que toca el apagón, comienza a planificar si ese día entra el agua, cuanto hay que ahorrarla o a qué hora encender el motor para llenar los tanques; si hay que preparar el arroz en la olla arrocera desde el día antes, organizar un almuerzo “de campaña” porque la cocina eléctrica se va del aire, controlar el abre y cierra del refrigerador para que no pierda el frío, y un sinfín de aparentes nimiedades más.

“Hombre precavido vale por dos” es lo que le responde siempre a sus nietos cuando estos lo regañan con un “¡abuelo no cojas más luchaaa!”.

Pero a pesar de las previsiones que cada quien realiza, los apagones son los apagones y el día señalado para esas labores, al que le toca sabe que tendrá que hacer acopio de paciencia, pues a eso de las 7.30 de la mañana se va la luz y no la pondrán hasta las cinco o las seis de la tarde.

Por supuesto, siempre existen los desprevenidos, que se enteran solo cuando en medio del calor se apaga el ventilador, el televisor deja de funcionar en la noticia más interesante, y la batidora cuando se disponía a preparar un jugo de mango para el desayuno, y en ese momento solo les da por recordar la hora en que nacieron, le desean muchas cosas buenas a la madre de alguien y entonces lamentan que se les olvidó comprar el Tribuna el domingo pasado.

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