Con el reciente inicio de la Serie Nacional de Béisbol recomenzaron las desavenencias familiares a la hora de controlar el mando de la TV en casa, pues las preferencias se dividen entre quienes no quieren perderse un solo juego del deporte nacional, y quienes tampoco quieren saltarse un solo capítulo de lo que constituye casi otro deporte nacional: las telenovelas. Y últimamente los amantes de los culebrones andan de plácemes. Con el reciente inicio de la Serie Nacional de Béisbol recomenzaron las desavenencias familiares a la hora de controlar el mando de la TV en casa, pues las preferencias se dividen entre quienes no quieren perderse un solo juego del deporte nacional, y quienes tampoco quieren saltarse un solo capítulo de lo que constituye casi otro deporte nacional: las telenovelas.
Y últimamente los amantes de los culebrones andan de plácemes.
La cosa ha llegado al punto de que algunas amas de casa han dejado un poco de lado los quehaceres, embobecidas por la oferta abundante de la TV en sus principales canales.
“Yo comienzo –asegura Matilde con expresión complacida- con la novela de las tres de la tarde. Cuando se termina tengo que correr para tener a punto las cosas de la casa para terminar temprano y poder ver la brasileña o la cubana, y cuando estas finalizan, pasar para Canal Habana para ver una surcoreana que comenzó hace poquito”.
Tras narrar el periplo por los canales, advierte que “lo malo es cuando hay béisbol, porque entonces mi esposo se pone en tres y dos, y si hay fútbol es peor todavía, porque se le suma mi hija, que anda enamorada del Ronaldo ese, y entonces me quedo en minoría”.
Todo comienza con ‘Vidas Robadas’, una producción argentina de Telefe que en 131 capítulos de casi una hora presenta una versión libérrima de una historia real, la de Marita Verón, una joven que hace años fue secuestrada y obligada a prostituirse y de la cual nunca se supo el paradero.
Se cuenta que Susana Trimarco, madre de Marita, asesoró el guión y todavía hoy lucha por conocer lo que sucedió con su hija y denuncia los casos de trata de blancas que conoce. Así que semejante historia es gancho más que suficiente.
Por las noches, a partir de las 9.00 pm y en días alternos, Cubavisión, que se vende como “el canal de la familia cubana”, ofrece la brasileña ‘Avenida Brasil’, o la cubana ‘Tierra de Fuego’.
Maritza trata de seguir ambas aunque ella y media Cuba coinciden en que “la competencia es desleal, pero en la variedad está el buen gusto”.
La telenovela de O Globo tiene una facturación que la llevó a competir por el Emmy Internacional 2013, considerado el Oscar de la televisión, donde ya estar nominada es un éxito.
Según algunos datos es la telenovela brasileña más vendida en el mundo, en 106 países, y a O Globo le costó producirla la friolera de 91 millones de dólares, una inversión más que bien hecha pues ya ha recaudado dos mil millones según la revista Forbes.
Pero no es mucho más que una historia de amores, desamores y venganzas, solo que con el ingrediente “novedoso” de que refleja los cambios ocurridos en los últimos años en Brasil, con el surgimiento de una clase de nuevos ricos, salidos de los barrios bajos del norte de Río.
Y aunque parezcan dos realidades muy distantes mucha gente se identifica con ese mundo. “Con la familia de Tifón (protagonista de la novela) retratan a una gente que se gastaron un dineral en la casa de la esquina y la han puesto que parece un bunker”, afirma Carmela, una vecina de la Víbora, uno barrio de La Habana que últimamente comienza a elevar su cotización con la aparición también de algunos riquitos cubanos.
Como contrapartida, ‘Tierra de fuego’ ni siquiera calienta, porque no solo la televisión cubana no puede ni en sueños invertir una fortuna en sus producciones, sino porque el tema, que pretendía reflejar la vida actual en el campo cubano, también con amores, desamores e intrigas, fue tratado con demasiado edulcorante, detalle que si los televidentes cubanos se tragan con cualquier culebrón foráneo no se lo permiten, ni por casualidad, a las producciones nacionales.
Como resultado, lo que podía ser un drama se convirtió para muchos en una comedia, y como tal la disfrutan:
“En mi casa nos divertimos cantidad, todos la vemos para reírnos de esas guajiritas que andan por los surcos en zapatos de tacón alto y pintadas como para ir a una discoteca”, es la conclusión de Anita, quien termina con un puntillazo: “De todas formas, no está tan mala como la anterior”.
Pero hay quienes demuestran una mayor resistencia y todavía tienen deseos de hacer zapping, ya al filo de las diez de la noche, y sintonizar en el Canal Habana ‘El Jardín secreto’, una telenovela llegada desde Corea del Sur, país que, al parecer, comienza a invadir las pantallas cubanas.
Y tiene su público, si no, pregúntenle al actor Yoon Sang Hyun, galán principal de ‘Mi bella Dama’, paquete con el cual comenzó la arribazón asiática este año, y que estuvo de visita hace pocos días en La Habana y lo menos que esperaba, según confesó, es que enloquecidas muchachitas lo iban a parar a cada paso mientras paseaba por La Rampa, para pedirle autógrafos y fotografiarse con él.



