Esa es la pegunta que se hacen muchos cubanos desde que, uno tras otro, los intentos de varias empresas extranjeras para encontrar petróleo en la zona del Golfo de México perteneciente a la isla terminaron en el fracaso y determinaron la retirada, cuando menos temporal, de esas compañías, en busca de otros escenarios más prometedores. Esa es la pegunta que se hacen muchos cubanos desde que, uno tras otro, los intentos de varias empresas extranjeras para encontrar petróleo en la zona del Golfo de México perteneciente a la isla terminaron en el fracaso y determinaron la retirada, cuando menos temporal, de esas compañías, en busca de otros escenarios más prometedores.
“Estamos fatal. Resulta que compartimos el Golfo con los yumas y con México y nos quedamos a bailar con la más fea” es uno de los comentarios de la calle ante tales fracasos.
Otros, que siempre quieren ver la copa medio llena, casi que se alegraban enarbolando el argumento de que “sin petróleo los yanquis no nos quitan el pie de encima, así que ¿cómo será la cosa si aquí se descubre un yacimiento grande? No nos van a dejar ni respirar”.
Pero mientras las opiniones sobre la existencia o no de oro negro en la isla y sus alrededores van de un extremo a otro, para quienes confían en que está cerca el hidrocarburo que resolvería uno de los grandes problemas de la economía cubana, dos importantes sucesos ocurridos en días recientes les han devuelto las esperanzas.
Por una parte, la corporación canadiense Sherritt International anunció en un comunicado la prórroga por diez años del contrato de producción compartida con la Unión Cuba Petróleo (Cupet), lo cual fue confirmado luego por el director general de Cupet, Juan Torres Naranjo.
Como los acuerdos vigentes entre ambas entidades vencen en el 2018, el nuevo decenio se extiende hasta marzo del 2028, y según analistas, a juzgar por el adelanto con que pactó la prolongación de negocios, Sherritt parece entusiasmada con lo que esconde el subsuelo cubano.
Según reportes de prensa, la firma canadiense se comprometió a abrir como mínimo siete pozos adicionales durante los dos primeros años a partir del momento en que entre en vigor el nuevo acuerdo, en la zona de Puerto Escondido-Yumurí, ubicada entre las ciudades de La Habana y Matanzas, en el noroccidente cubano.
Por la otra parte, a fines de mayo, la empresa cubana y dos importantes petroleras rusas, Rosneft y Zarubezhneft, firmaron sustanciales acuerdos dirigidos a explorar yacimientos y desarrollar la producción de hidrocarburos, entre otros proyectos.
Además, según anunció Rafael de Jesús Tenreyro Pérez, jefe de Grupo de Exploración de Cupet, está previsto abrir a la inversión extranjera la parte central y oriental de los mares al norte del país, hasta los límites con Haití, al tiempo que se mantienen los trabajos de perforación en la Zona Económica de Cuba en el Golfo de México, que incluye la exploración en aguas profundas, y donde hasta el momento solo se han perforado cuatro pozos.
El directivo aclaró que todos los yacimientos cubanos están en el mar y son alcanzados a través de la perforación horizontal, «pero se trata entonces de ir más allá y tenemos las potencialidades para ello». «El problema es encontrarlo» dicen en Radio bemba sin mucho embullo.



