De un tiempo a esta parte, cada vez más cubanos adquieren lo que todos conocen como ‘el paquete’. De un tiempo a esta parte, cada vez más cubanos adquieren lo que todos conocen como ‘el paquete’. Lo mismo da que sean intelectuales, graduados universitarios, miembros del Ministerio del Interior, obreros o amas de casa que a duras penas se graduaron de noveno grado porque no les quedaba otro remedio; todos unidos por un criterio casi unánime de disponer de entretenimiento para los ratos de ocio y manejar su tiempo con libertad, sin esclavizarse a la programación y los horarios de los cinco canales de la televisión nacional.
Ellos salen a comprar el paquete, o un ‘agente’ provisto solamente de un disco externo se lo trae a la puerta de la casa, y por un precio que fluctúa entre uno y tres CUC (se acepta moneda nacional) disponen de suficiente material para cubrir las calurosas noches y hasta el fin de semana completo.
Y, atención, usted puede llevarlo completo o personalizarlo a su gusto y medida, escogiendo entre el cargamento de películas que incluyen estrenos recientes o filmes de culto; las mejores series, por temporadas completas o capítulo a capítulo en el caso de las que aun transcurren; toda la bazofia que son capaces de contener los reality shows más variados; telenovelas de éxito internacional o mexicanas de quinta categoría, excelentes documentales de Discovery o History Chanel, competencias deportivas, clips musicales de todas partes y hasta revistas de modas, deportes, chismes, cocina o manualidades; páginas completas de internet de medios informativos, libros electrónicos, video juegos de última generación o utilidades como actualizaciones de los antivirus NOD32 y Karpersky, y hasta los anuncios de compra y venta aparecidos durante la última semana en la solicitada web Revolico.
Y como los negocios son los negocios y en Cuba están proliferando velozmente con la apertura a la iniciativa privada, se incluyen considerables espacios de publicidad sobre alquiler de habitaciones al turismo, restaurantes de reciente apertura y todo tipo de servicios y hasta ofertas de empleo, con lo cual se llena un espacio que tampoco existe en los medios de difusión estatales, vedados casi por completo a la publicidad comercial.
De dónde sale el paquete, nadie lo sabe a ciencia cierta, «pero se cae de la mata que tiene que ser descargado por informáticos de organismos estatales que tienen buen acceso a Internet o incluso desde la mismísima Universidad de las Ciencias Informáticas, o en instituciones que cuentan con antenas satelitales, porque a nadie se le ocurre que todo eso puede ser descargado en cualquier casa de vecino, donde la velocidad de conexión llega, con buen viento, a 56 kb por segundo», asegura Edilio, un joven informático que es fan a algunos programas muy específicos dentro del mejunje que compone el paquete.
Algunos, con tono de choteo, afirman que el paquete, es «la versión criolla de la internet, pero con una semana de atraso», pues la mayoría de la gente no tiene acceso a la red de redes, pero los vericuetos de la tecnología hacen que todo el cubano que lo desee pueda ver, sin conexión, lo que en el resto del planeta solo se ve con conexión o pagando el servicio de cable.
“En este país hemos pasado tanto trabajo que el cubano siempre inventa su maquinaria, y si prohíben el paquete, pues ya la gente se las arreglará para inventar otra cosa, seguramente mejor y más difícil de atajar”, afirma Camila, una estudiante universitaria que se inclina «por las series estadounidenses, los clips musicales y los Documentales de History Chanel”.
En cuanto al tema de la prohibición parece que los criterios oficiales van por otra parte, pues hasta el propio Abel Prieto, exministro de Cultura y actualmente asesor del presidente Raúl Castro, habló hace poco del asunto y advirtió que la solución no pasa por lanzar una campaña contra el paquete, al que calificó como «un fenómeno sociocultural muy complejo» y subrayó que enfrentarlo por la fuerza puede ser contraproducente, pues «ya se sabe lo que pasa cuando tú prohíbes las cosas».
Abel Prieto incluso se inclinó por mejorar la calidad de la oferta de los medios nacionales, que para hablar con franqueza, ha mejorado sustancialmente, con una programación nacional y foránea que ya quisieran muchos canales extranjeros, aunque la mayoría de los cubanos aseguren que no sirve para nada.
Hay quienes dicen que incluso se estudia la factibilidad de crear un paquete «oficial» a menor precio para competir con el actual, porque hasta ahora, lo que preocupa más, sobre todo en algunos medios intelectuales, es la calidad más que discutible de muchos de los materiales que componen el paquete.



