APUNTES

LA BIENAL DE ARTE despierta, cuando menos, sorpresa entre los habitantes del barrio de Romerillo a juzgar por la cara que ponen quienes se detienen delante de un aro de baloncesto móvil, afincado a un «almendrón», símbolo de cotidiana lucha convertido también en tanque de guerra; o cabezas de cerámica que más allá son exhibidas en una picota pública, no lejos de una acera donde una familia de maniquíes ve la vida pasar. LA BIENAL DE ARTE despierta, cuando menos, sorpresa entre los habitantes del barrio de Romerillo a juzgar por la cara que ponen quienes se detienen delante de un aro de baloncesto móvil, afincado a un «almendrón», símbolo de cotidiana lucha convertido también en tanque de guerra; o cabezas de cerámica que más allá son exhibidas en una picota pública, no lejos de una acera donde una familia de maniquíes ve la vida pasar.

Mientras quienes transitan por el centro de la ciudad, se detienen frente al Capitolio, donde de la noche a la mañana apareció una pagoda del Templo Gameunsa, en lo que el coreano Hang Sungpil califica como «Armoniosa Habana»: Dos monumentos arquitectónicos representativos de dos culturas distantes, separadas aquí solamente por una calle, gracias a una imagen impresa sobre una malla de 28 metros de largo por 33 de ancho que cubre los cinco pisos del frente de la Casa Editora Abril, y que forma parte del proyecto Fachadas, que lleva Sungpil por urbes de todo el mundo.

Carlos Ariel Luaces, (Candelario) ha erigido su obra «E14LAM», que se ha inspira en los apartamentos prefabricados que proliferaron en Cuba hace 40 años, al fondo del Centro Wifredo Lam de Arte Contemporáneo Movido por el criterio de que el arte debería ser tan necesario a la gente como una vivienda, Candelario apostó a esta ambigüedad para generar un deseo de ver la obra, tocarla e incluso habitada.

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