Los mugidos de las vacas flacas que pastan por Europa y Estados Unidos también se escuchan en Cuba, pues la cosa se ha puesto fea para unos cuantos que emigraron en busca de mejoría y que ahora “recogen cordel” en espera de tiempos más felices. FAIRLADYS, OSMAY Y LAS VACAS FLACAS
Los mugidos de las vacas flacas que pastan por Europa y Estados Unidos también se escuchan en Cuba, pues la cosa se ha puesto fea para unos cuantos que emigraron en busca de mejoría y que ahora “recogen cordel” en espera de tiempos más felices.
El comentario de que “la cosa está mala por allá” es tema frecuente en Radio Bemba, informada por todas las vías posibles pues la prensa cubana sí es pródiga en reflejar la situación, y aunque muchos dicen que “es un poco exagerado”, las narraciones de primera mano confirman que “algo anda mal”.
Fairladys es una negra de ébano, fea a matarse, pero con un cuerpazo que volvió loco a un griego que terminó llevándosela para la tierra de los dioses, y ella encantada de ascender al Olimpo.
Pero hace unos días apareció de nuevo en el barrio.
Sorprendidos, los vecinos le preguntaron si estaba de nuevo por la Isla de vacaciones y con una carcajada escandalosa respondió: “¡¿Vacaciones?! ¡Que’vá mi niño, vine por tres o cuatro meses, a refrescar, porque si esto está de truco, aquello está en candela! Fíjate, que voy a ver si resuelvo montar un timbirichito para vender pacotilla y así voy tirando mientras tanto”.
Osmay es otro caso. Hace varios años reside en Canarias trabajando en la gastronomía, pero ahora se quedó en paro y como buen comerciante enseguida liquidó sus cuentas, y preparó las maletas.
Como hacía tiempo que no veía a la familia, mató dos pájaros de un tiro: “Vine a ver a los viejos, que los extrañaba, y a coger un aire, porque con el dinero del paro, allá, paso más trabajo que un forro de catre; pero con esa cantidad, aquí, vivo como Carmelina, y cuando se me acabe regreso pa’Tenerife, a lucharla…”.
Por Miami tampoco las cosas andan muy bien, y aunque se dice que aquella es la tierra de las oportunidades, muchos de los que hace un tiempo andaban embullando a la parentela para reunirse todos allá, ahora envían un mensaje en el que se repite sospechosamente: “Aguanten ahí, hasta más adelante”…



