Crónicas habaneras

“La calle está en candela mi socio. Me acaban de clavar una multa de 500.00” aseguro Ernesto, quien maneja su almendrón “por la izquierda”, del Vedado a Playa. LA CALLE ESTA EN CANDELA

“La calle está en candela mi socio. Me acaban de clavar una multa de 500.00” aseguro Ernesto, quien maneja su almendrón “por la izquierda”, del Vedado a Playa.

“Me puse fatal y me paró la policía, y como no tengo licencia, ahí mismo me ‘engramparon‘, con la advertencia de que a la próxima me decomisan el carro”.

Los taxis particulares se han multiplicado en La Habana, pero casi en igual medida han aparecido los vivos que les hacen la competencia, con ventaja, pues no pagan licencia ni ningún otro impuesto. Y al parecer los propios choferes legales, que no son bobos, han dado el ‘pitazo‘.

“Fíjate como está la cosa que el policía que me puso la multa me dijo que en un solo día ya iba por once denuncias, así que lo que me queda es estarme tranquilito y acabar de sacar el permiso”, dijo Ernesto con cara de resignación.

También “la fiana” anda detrás de los autos que han cambiado ilegalmente su combustible por gas, lo que según los más alarmistas los convierte en peligrosas “bombas rodantes”.

“Lo que hace falta es que aprieten un poco las clavijas, porque hay muchos que con lo que sueltan por el escape fumigan a toda La Habana, y andan sin problemas porque aunque no estén en condiciones de circular, con tocar a los que hacen las revisiones técnicas resuelven el problema” puntualizó Urbano.

“Bueno, algo de eso dice la resolución que salió en la Gaceta, pero tú sabes cómo son las cosas aquí; así que vamos a ver”.

Amelia, una veterana que para moverse casi siempre lo hace en almendrón, se quedó fría cuando leyó en la prensa el llamado de alerta policial sobre este fenómeno.

Pero eso, según Alberto, otro chofer de taxi, “es más viejo que andar a pie, desde la época del período especial, cuando se perdió la gasolina y el que pudo inventar con el gas lo hizo. Lo que pasa es que ahora es el alboroto porque salió en el periódico”.

En otros países existen vehículos que funcionan con gas, pero en el caso de Cuba, lo malo es que son “inventos caseros», así que el peligro está latente.

Usted puede dirigirse a Marianao, pero llegar a la Luna sin darse cuenta.

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