Crónicas habaneras

“¡”Pues, así mismo es mi amiga. Juana se está volviendo loca desde que se enteró. Y no quiere decírselo al marido, porque ese animal, si se entera, mata a la chiquita”. JUANA SE ESTÁ VOLVIENDO LOCA

“¡”Pues, así mismo es mi amiga. Juana se está volviendo loca desde que se enteró. Y no quiere decírselo al marido, porque ese animal, si se entera, mata a la chiquita”. Así, en ese tono alarmante, Griselda le secreteó a Carmelina, una amiga del solar, las desgracias de su otra vecina, Juana, desde que supo por boca de su propia hija Yumisleidys, que con solo 15 años, “ya está embaracutey”.

Pero ella no es la única, sino una de las tantas que se enfrenta al dilema de qué hacer ante algo tan grave, pues en Cuba, donde la natalidad anda por el piso, hasta el punto de que la población está disminuyendo lentamente, resulta que los embarazos en las adolescentes han vuelto a aumentar.

Y no son solo comentarios de Radio bemba, sino que el Anuario Estadístico de Salud asegura que ese índice, tras haber disminuido en 2012 hasta 53,6 nacimientos por cada mil muchachas de entre 15 y 19 años, desde una tasa mayor de 57 en 2011, volvió a remontar la cuesta en 2013 hasta 54,8.

Artículos de prensa aseguran que la cifra ha prendido las alarmas de investigadores, especialistas en demografía y del personal de la salud, pues significa que aproximadamente el 16% de todos los nacimientos del país se concentran en jóvenes que aún no están preparadas ni biológica, ni psicológicamente para asumir la responsabilidad de un bebé.

Este tema es, como casi todo en Cuba, reflejo de los grandes contrastes que existen en el país desde todos los ángulos, pues mientras una parte considerable de las mujeres se cuida conscientemente, planifica y decide cuando tener su prole pensando en su bienestar personal y si formación profesional, con parámetros comparables con los del primer mundo, lo opuesto es el reflejo de la Cuba profunda y subdesarrollada, donde el embarazo temprano es resultado y causa, a la vez, según Grisell Rodríguez, psicóloga y subdirectora del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, del abandono escolar, uso inconsistente de métodos de protección, errados criterios de lo que significa tener una pareja estable, relaciones familiares en las que predominan la incomunicación y la imposición de deberes y normas por los padres, y poca preparación para la iniciación sexual, entre otros inconvenientes.

Según los especialistas el problema es más grave aún porque el dato solo incluye a las muchachas que logran parir, y quedan fuera de las estadísticas las que buscan la solución mediante interrupciones voluntarias, con lo cual la cifra aumentaría de manera realmente alarmante, teniendo en cuenta que en la Isla el aborto no está prohibido y, al igual que el resto de la atención de salud, es totalmente gratis.

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