“¡Está chiflando el mono!” ha sido quizá la frase más repetida por los cubanos al menos durante el último mes, como resultado de las bajas temperaturas de un invierno como hacía buen rato no se sentía en La Habana e incluso en la región más oriental de Cuba, donde la palabra frío casi parece de otro idioma. Y CHIFLÓ EL MONO
“¡Está chiflando el mono!” ha sido quizá la frase más repetida por los cubanos al menos durante el último mes, como resultado de las bajas temperaturas de un invierno como hacía buen rato no se sentía en La Habana e incluso en la región más oriental de Cuba, donde la palabra frío casi parece de otro idioma.
“Lo de este año ha sido lo nunca visto, y nosotros los viejos lo sentimos más” afirma Hilda, una septuagenaria que desde hace semanas no se asoma a la ventana y habla con sus vecinas y amigas solo por teléfono, “porque esto no hay quien lo soporte”.
Y agrega que “el invierno es el carnaval de los pobres, y por eso yo estoy disfrazada” y muestra que lleva encima un pantalón de chándal azul oscuro; una blusa de lana con flores rosadas, una estola verde que era de su madre y no pierde el olor ha guardado, y para completar, una bufanda a cuadros rojos y negros y un gorro color vino que usó su hijo cuando estudiaba en la Unión Soviética. Y concluye: “Soy lo más parecido a una cotorra”.
Otros, en cambio, odian el eterno verano de Cuba y han estado felices con ese frío que ha durado semanas. Son de los que en días así hacen felizmente la cola de Coppelia para tomar helados, y hasta acuden al malecón anegado a empaparse con las violentas olas que rompen contra el muro.
Pero en algunos días hasta los amantes del invierno se recogieron desde temprano, pues la Isla registró el pasado 20 de febrero casi un récord de temperatura mínima, con apenas un grado Celsius, muy cercano a la mínima histórica que se conoce, de 0,6 grados hace poco más de 30 años, mientras que durante muchas madrugadas los termómetros de buena parte de las localidades del país reportaron registros por debajo de los 10 grados, algo en realidad muy poco frecuente.
En las últimas fechas las cosas han vuelto a la normalidad, para alivio de muchos, con un sol que hace sudar a medio día, y noches en las que es posible continuar prescindiendo de los ventiladores y aires acondicionados, aunque ya los meteorólogos, convertidos en personajes importantes, pronostican la llegada de nuevos nortes.
Y aunque nadie sabe exactamente cuál es el origen de la frase, ya muchos vaticinan que antes de que se vaya marzo “el mono va a chiflar de nuevo”.



