Cronicas Habaneras

-Las criticas autorizadas de cada viernes -Curiosas liberalizaciones -Las criticas autorizadas de cada viernes

Los diplomáticos europeos con residencia en La Habana, desde hace casi dos años, señalan a la edición del Granma de los viernes, y más concretamente a sus ‘cartas al director’ como el mejor termómetro posible para que todo aquel que este interesado en adivinar más o menos por donde se perfila el futuro del régimen cubano, detecte los próximos objetivos a abatir en la silenciosa limpieza, o pugna entre facciones, que parece producirse dentro del socorrido esquema de la lucha contra la corrupción y la ineficiencia que promueve el presidente del régimen cubano, Raúl Castro. Este periódico, órgano oficial del Partido Comunista, está al alcance de todos los cubanos, a diferencia de las webs de la ciberdisidencia u otros foros en los que se desarrollan los incipientes atisbos de crítica política que pueden percibirse en los últimos tiempos. Por eso la sección es vital. Primero porque al permitir esas cartas críticas se intenta dar una apariencia de pluralismo y apertura que tranquilice a la sociedad. Y luego porque quienes saben leer entre líneas necesitan muy pocos viernes para saber la identidad del siguiente alto funcionario que será destituido en la cruzada.

-Curiosas liberalizaciones

Algún comentarista de Radio Bemba parece en los últimos días más que enojado con la renovada costumbre del Gobierno cubano de inventarse liberalizaciones que sólo sirven, en opinión de estos analistas callejeros, para eludir responsabilidades sin permitir soluciones efectivas. Todo empezó cuando se entregaron tierras en usufructo sin asegurar que los beneficiarios pudieran adquirir o disponer de los suministros necesarios para desarrollar las labores agrícolas. A partir de esta curiosa decisión han proliferado otras. En el mismo sentido y con la misma filosofía. El Estado no puede asegurar la supervivencia de los ciudadanos, pero no les permite ganarse la vida. Mientras, Radio Bemba empieza a manifestar cierto cansancio de las versiones que suelen aparecer para relacionar la corrupción de algunos altos cargos con el immovilismo del régimen. La posibilidad de que una próxima temporada dura de huracanes en otoño complique la ya de por sí difícil situación financiera del país es uno de las preocupaciones actuales del Gobierno de Raúl Castro. Los cubanos no están dispuestos, hoy por hoy, a enfrentarse a un nuevo periodo especial.

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