A pesar de la multiplicidad de ofertas en moneda nacional y en pesos convertibles para despedir el año, muchos prefirieron la tradicional estancia en casa junto a la familia o entre amigos. FIESTAS CON INFINIDAD DE OPCIONES, HASTA LA DE QUEDARSE EN CASA
A pesar de la multiplicidad de ofertas en moneda nacional y en pesos convertibles para despedir el año, muchos prefirieron la tradicional estancia en casa junto a la familia o entre amigos. En esta ocasión, vale apuntarlo, se presentaron y divulgaron más oportunidades que en años anteriores. Si bien es cierto que algunos dudaron salir a la calle para evitar problemas con una delincuencia en ascenso a la par del incremento de actividades denominadas oficialmente como «indisciplinas sociales». Efectivos de la policía de uniforme y otros tantos de paisano se encargaron de garantizar la mayor tranquilidad posible en zonas de recreación popular y barrios densamente poblados. No obstante, lo tradicional para estas fechas es que la familia y los amigos cercanos se den cita en casa para despedir el año viejo y recibir el nuevo. Aquellos que peinan canas y de pequeños se vieron ante las acostumbradas 12 uvas, tuvieron que mirarse el bolsillo para intentar alcanzar los casi dos euros que facturaba una bolsa proveniente de EEUU, con uvas para unas cuatro personas.
AÑO DECISIVO PARA LA REVOLUCION
Estar en esta isla y conversar lo mismo con un ex ministro, un ama de casa, un jubilado, un oficial de las Fuerzas Armadas, un campesino cooperativista y hasta un desempleado puede conducirnos a un criterio común. Otro tanto ocurre si la charla es con un militante comunista, un sin partido, un descontento, un católico o un pastor de un templo protestante. 2008 tendrá que ser un año de cambios estructurales y de conceptos porque desde hace tiempo está en juego la supervivencia del sistema. Un país con casi la mitad de la tierra productiva sin explotar y adquiriendo frutas o vegetales a naciones cercanas, o bien lejanas, no puede aspirar a mucho. Y entiéndase la fruta como metáfora, aunque sea pura realidad. Se imponen cambios socioeconómicos que la inmensa mayoría de la población respaldaría de palabra y acción.
SALUD COMO PRIMERA PROVIDENCIA
Primero, votos por la salud, y luego por el bienestar personal y familiar. Es lo que ha primado en mensajes verbales o escritos para este nuevo año.



