Con el nuevo inquilino en la Casa Blanca se han disparado las especulaciones y el análisis de los cambios que podrían producirse en las relaciones político económicas entre EEUU y Cuba a partir de enero, cuando Barack Obama ocupe su cargo al frente del Gobierno. BUSH FRENA A RICE
Con el nuevo inquilino en la Casa Blanca se han disparado las especulaciones y el análisis de los cambios que podrían producirse en las relaciones político económicas entre EEUU y Cuba a partir de enero, cuando Barack Obama ocupe su cargo al frente del Gobierno. Según un artículo publicado por Jim Hoagland, columnista experto en temas de política internacional, el presidente George W. Bush, habría frenado los esfuerzos de su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, para intentar estrechar las relaciones con países como Cuba e Irán en los últimos meses de su mandato. Al parecer, la idea de Rice era ampliar y mejorar el nivel de los funcionarios en la Oficina de Intereses en La Habana. Incluso el pasado año se envió una misión diplomática, muy poco divulgada por los medios, para intentar reconducir las relaciones en la ‘era post Fidel‘. Según las fuentes consultadas por Hoagland para su artículo, el presidente estadounidense habría rechazado estas iniciativas de Rice, dejando entrever que prefería mantener su postura invariable antes de que se celebrasen las elecciones. Tras los comicios en la primera economía mundial, ahora es Obama quien debe tomar esa decisión, aunque muy pocos esperan que los cambios se produzcan en el corto plazo.
¿EXCEPCIÓN CULTURAL?
La entrevista entre el presidente cubano Raúl Castro y el actor norteamericano Sean Penn, que será publicada a mediados de diciembre en papel por la revista The Nation, no sólo ha servido para conocer que el mandatario está dispuesto a reunirse con Barack Obama en un «lugar neutral» como Guantánamo. La conversación entre ambos también ha reabierto el debate entre los expertos sobre el papel que puede jugar la cultura, tanto cinematográfica como musical, en la política de la primera economía mundial hacia la Isla. A muy pocos se les ha escapado que la entrevista con Penn coincide en el tiempo con el nuevo sentimiento que ha despertado el presidente electo de EEUU entre los líderes latinoamericanos. La posibilidad cada vez más factible de que Obama apruebe una excepción cultural en el embargo que Washington mantiene sobre la Isla ha vuelto encender las alarmas en los entornos de quienes aspiran a explotar, a partir del próximo año, la inmensa mina de oro que supondría el negocio internacional de los sonidos cubanos. Además, está claro que una medida así sería un gesto político poco comprometido, pero que sin duda marcaría una distancia simbólica más que evidente entre la nueva Administración y la gestión de Bush.



