El curso 2010-2011 comienza en Cuba con destituciones en el ambito económico

El curso 2010-2011, recién iniciado, trae en teoría muchos retos económicos para los actuales responsables del Gobierno cubano. El curso 2010-2011, recién iniciado, trae en teoría muchos retos económicos para los actuales responsables del Gobierno cubano. Se trata de asuntos enunciados ya como la gran reestructuración de las plantillas de las empresas públicas, la creación de un entorno favorable para el crecimiento de un incipiente sector privado o la adecuación de las leyes para propiciar el regreso de la inversión extranjera directa. Pero estos asuntos aún están por concretar y, sin embargo, hay otros en los que ya se puede hablar de hechos concretos. Por ejemplo en las recientes destituciones de dos figuras que, hasta ahora, eran consideradas clave para la economía cubana, como el ya ex presidente de Cimex, Eduardo Bencomo y la ya ex ministra de Industria Básica, Yadira García. Ambos han pasado a la reserva de modo sorprendente en el plazo de poco más de diez días.

Bencomo era el gestor histórico de la gran corporación con la que Cuba realizaba sus operaciones en el exterior, una compañía que, a pesar de haber perdido peso en los últimos años, aún posee un alto grado de contenido simbólico en la mente de los cubanos. Su gestor histórico era además una de las últimas presencias visibles del grupo denominado como ‘lobby‘ judío de La Habana, un clan del que también forman parte otros ilustres como Abraham Maciques, el fundador de Cubanacan, una gran corporación turística pública.

A Bencomo le ha sustituido Héctor Oroza, un coronel de confianza de la familia que hasta ahora ejercía de segundo de uno de los yernos de Raúl Castro. A la venezolana, Yadira, porque nació allí aunque tenga la nacionalidad cubana, aún se le busca reemplazo, mientras su antiguo viceministro ejerce de interino.

También en tono económico habría que hablar del contenido de esas asambleas sindicales explicativas que proliferan ahora en la Isla y en las que se dan, según algunos asistentes, muy pocos detalles de lo que deparará el futuro a aquellos trabajadores que vayan a ser ‘transferidos‘ al aún inexistente sector privado. O de esas leyes que, una vez más, se promete reformar.

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